26 de septiembre de 2009
26.09.2009
 

Paisaje en movimiento

El molino de Retuerta, en Agones, y el de Veiga, en Cañedo, abren y cierran la Ruta de los Marineros de Pravia, que discurre cercana al río Aranguín

26.09.2009 | 05:27

Esperanza Medina es alfarera. Sus manos son finas, pequeñas y de dedos delgados, como ella. Cada vez que habla de su trabajo sonríe un poco. Nunca se desespera si una pieza no sale, en principio, como esperaba. Es una enamorada de su profesión, y ella misma elabora, dependiendo de la pieza que quiera realizar, pastas, esmaltes y engobes. En Agones, donde tiene su taller, además de crear diversos objetos como cuencos, juegos de té y café, jarras, fuentes, alcuzas y ollas -sin olvidar sus originales botones e incluso juegos de mesa-, también imparte clases de alfarería para niños y mayores, además de investigar sobre arcillas, arenas y cenizas locales para su uso futuro en la realización de nuevas obras.

Mujer creativa e inquieta, querida y estimada por sus vecinos -como se aprecia en un breve paseo en su compañía por esta preciosa localidad praviana donde reside desde hace cuatro años-, recomienda a los que gustan de recrearse en el paisaje de un modo diferente llegar hasta Pravia en tren, que en algunos tramos transcurre casi a la orilla del río Nalón.

Esperanza Medina cree que hay que recuperar esta visión romántica de la ribera, un paisaje en movimiento donde la tierra y el agua ofrecen a quien mira desde la ventana de su vagón tal vez la misma imagen que de niños sabíamos encontrar mejor, cuyo encanto hemos perdido al hacernos adultos.

Tras llegar a Pravia hay que dirigirse a Agones, de donde parte la Ruta de los Marineros, junto al molino de Retuerta. La senda, señalizada, da entrada a un camino forestal.

Tras un cruce de caminos se sigue por el centro y teniendo siempre a la vista el río Aranguín. A medida que se camina, la senda inicia una subida, que resulta suave, el viajero recibe agradecido la sombra de los castaños, hasta llegar a un nuevo cruce en el sendero. Hay que seguir por el de la izquierda (R1) para, antes de llegar a Cañedo, donde termina la ruta, descubrir el molino de Veiga, uno de los últimos que siguen desarrollando su trabajo como antaño.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook