18 de febrero de 2012
18.02.2012

40 Años
40 Años

Vísperas de la gran boda del año en La Coruña

La heredera del imperio Inditex, Marta Ortega, y el jinete asturiano Sergio Álvarez, ofrecen una cena a los invitados al enlace, que se celebrará esta tarde en Anceis

18.02.2012 | 05:00

La Coruña, Ana RAMIL

Sonriente aunque algo nerviosa, la heredera del imperio Inditex, Marta Ortega, llegó ayer, junto al que desde esta tarde será su marido, el asturiano Sergio Álvarez Moya, a la cena organizada en el hotel Hesperia Finisterre cuando gran parte de los invitados ya les esperaban en el salón habilitado para la fiesta y ante la expectación de más de una decena de fotógrafos y numerosos coruñeses que no quisieron perderse la antesala de la boda del año, que se celebra hoy en el pazo de Drozo de Cambre.

Con un vestido largo en color rojo, chaqueta de pelo en tono nude, zapatos y bolso dorados y el pelo suelto, la hija de Amancio Ortega apenas lanzó un tímido saludo a la prensa allí reunida, mientras que el jinete asturiano, ataviado con traje y corbata negra, se mostró algo más suelto y sonriente. No hubo posado ni declaraciones, pero los ciudadanos agolpados frente a las puertas del Finisterre -muchos llevaban más de dos horas a la espera de ver a algún famoso- les recibieron como verdaderas estrellas y no dudaron en aplaudir cuando la pareja entraba en el hotel.

La pareja demoró su llegada hasta las 21.45 horas, poco antes de que comenzase la cena, a la que asistieron gran parte de los invitados al enlace. Pero las inmediaciones del hotel fueron un ir y venir de paparazzis, curiosos e invitados durante todo el día. Los primeros en llegar, los amigos y familiares del novio, procedentes de su Avilés natal. A primera hora de la tarde, la madre de Sergio, Margarita Moya, ejercía de anfitriona en el vestíbulo del Finisterre al recibir a los primeros familiares y amigos asturianos que llegaron a la ciudad.

Una vez instalados en sus respectivas habitaciones, la suegra de Marta Ortega decidió enseñar una pequeña parte de la ciudad a media docena de invitados. Junto a ellos, la madre de Sergio Álvarez dio un paseo desde el hotel hasta la dársena coruñesa. En el camino, la comitiva asturiana hizo una pequeña parada frente a la casa que los Ortega tienen en el Parrote, quizá para enseñarles dónde residen los que desde hoy serán sus consuegros. Como cualquier otro turista, Margarita y sus acompañantes terminaron el pequeño paseo en una popular cafetería de la Marina antes de regresar al hotel.

La bautizada como boda coruñesa del año estará protagonizada por la juventud, ya que gran parte de los invitados al enlace son amigos de toda la vida de los novios o compañeros de la afición que les unió: la hípica. Por ello, durante toda la tarde la mayoría de los invitados que llegaron al Finisterre -reservado prácticamente para los asistentes al enlace, ya que desde hace días ninguna de las 92 habitaciones estaba disponible- apenas superaban la treintena. La mayoría llegaba con un pequeño equipaje, pero también hubo quienes decidieron aprovechar el fin de semana y no dudaron en traerse las tablas de surf con el objetivo de disfrutar de las olas gallegas una vez finalicen los festejos del enlace.

Pese a que los invitados llegaron con cuentagotas, la expectación crecía a medida que se acercaba la hora de la cena. Desde las 20.00 horas, más de una veintena de ciudadanos esperaban a las puertas del Finisterre con la esperanza de ver a algún rostro habitual de la prensa rosa. Eso sí, para muchos la protagonista de la velada no era Marta Ortega. «Quiero ver a Carlota Casiraghi, porque tiene que ser un bellezón», señalaba una señora, que esperó sin éxito más de una hora para ver cara a cara a la hija de Carolina de Mónaco. «Y si no a ver si viene Álvaro Muñoz Escassi, que es muy guapo, o Cayetano, que compite muchas veces en A Coruña», añadía mientras no perdía ojo a quienes descendían de los monovolúmenes Mercedes que los Ortega habilitaron para trasladar a todos los invitados de fuera de Galicia desde el aeropuerto hasta el Finisterre. A su lado, varias adolescentes que no dudaron en dificultar la labor de los fotógrafos con tal de captar una instantánea de la pareja con su móvil.

Pero lo cierto es que los congregados tuvieron que conformarse con ver a la pareja del año en directo. Ningún otro famoso hizo acto de presencia, pese a que se prevé que Athina Onassis y su marido, Álvaro de Miranda, así como la soprano Ainhoa Arteta y su esposo, Jesús Garmendia, acudan a la boda. Eso sí, mientras no llegaba ningún personaje del cuore, los curiosos se entretenían con otra de las estrellas de la tarde: el periodista Jesús Mariñas. Su presencia era lo más comentado por los curiosos. En el lado de los medios, también varios paparazzis de las principales revistas del corazón españolas.

Casi una treintena de los menos de 200 invitados que hoy verán cómo Marta y Sergio contraen matrimonio llegó a la cena previa al enlace con menos de dos horas de antelación. Quienes llegaban a bordo de los monovolúmenes lo hacían con ropa de sport y bolsas en las que trasladaban el modelito para la velada. Otros, como los amigos y ex compañeros de clase de Marta, llegaron por su propio pie o en taxi, y eso sí, ya arreglados para la fiesta. Ellos, de rigurosa etiqueta -con traje oscuro, corbata (donde triunfó el tono rojo) o pajarita-, y ellas, la mayoría de corto. El chef gallego Marcelo Tejedor -que se encargará del convite de esta tarde- fue el encargado de elaborar el menú que ayer degustaron los asistentes a la cena en el Finisterre. A primera hora de la tarde, empleados de Casa Marcelo ya trasladaban los ingredientes del menú -pescado y pollo, entre ellos- al hotel. Un anticipo de lo que degustarán hoy en Anceis.

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