06 de febrero de 2017
06.02.2017

DEPORTES
Sporting 24Alavés

CRÓNICA: El viento se lleva la ilusión (2-4)

Un Sporting sin carácter malgasta su penúltima oportunidad de acercarse a la salvación ante un Alavés plagado de reservas que le supera en todo

06.02.2017 | 01:55
CRÓNICA: El viento se lleva la ilusión (2-4)

A la espera de que Nico Rodríguez aclare qué entrenador sería capaz de sacarle rendimiento a la plantilla que él ha diseñado (si no la diseñó él, sería mucho más grave aún), a la ilusión del sportinguismo se la lleva el viento. Por más oportunidades que le da la Liga con el descenso más barato de los últimos años, el equipo no da muestras de reacción. La esperanza no tiene dónde agarrarse. El estreno de Rubi en El Molinón deja una sensación de desamparo. El librillo del entrenador catalán comienza con el capítulo de redefinir los símbolos. Prescinde del capellán, Fernando Fueyo, cuando más se necesita un Padrenuestro y hasta un Credo que seguir; sacrifica a Sergio para darle campo a un canterano del Athletic tan verde como puedan estar Cristian Salvador o Pedro Díaz, y gana, eso sí, la trascendental batalla del cambio de banquillo, para ver más de cerca cómo los suplentes del Alavés se comen al asistente en la jugada del primer penalti. Hay cosas que cuesta entender.

El Sporting de hoy es un equipo sin carácter que no parece en condiciones de plantar batalla. Los rojiblancos mejoraron sus números cuando el Alavés de los reservas, con el partido ya completamente resuelto, aflojó la intensidad. Hasta el tercer gol vitoriano, con el respaldo del desquiciante Gil Manzano, Pacheco fue un espectador privilegiado. Si el partido de ayer era el que iba a marcar el futuro rojiblanco, el camino se empina de forma mayúscula. El Sporting ya no depende de sí mismo y al Leganés podría saberle a gloria bendita un empate en su campo el domingo.

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