22 de febrero de 2019
22.02.2019

Nuevo tratamiento para la disfunción eréctil y la enfermedad de Peyronie

Las ondas de choque de baja energía y corta duración son cada vez más utilizadas para tratar patologías como la impotencia y la incurvación del pene

22.02.2019 | 18:25
Nuevo tratamiento para la disfunción eréctil y la enfermedad de Peyronie

Cada año, casi 450.000 hombres en toda Europa son diagnosticados con cáncer de próstata, una dolencia para la que es necesaria una mayor concienciación de la sociedad. Hoy por hoy, el 70 por ciento de los hombres son incapaces de reconocer los síntomas del cáncer testicular, que puede incluir hinchazón o protuberancia en uno de los testículos y un dolor sordo o agudo en estos o el escroto. Esta conciencia de los síntomas es un factor líder en el diagnóstico precoz de las enfermedades urológicas.

Las cifras no terminan aquí, ya que la prevalencia de la disfunción eréctil (DE) en el continente se estima en el 50 por ciento de los hombres sexualmente activos de 50 años o más –el 20% en varones de entre 50 y 70 años–. Un problema para el que existen tratamientos que están dando, en muchos casos, excelentes efectos. Un ejemplo de ello son las ondas de choque de baja intensidad, las cuales llegaron hace unos años para dar solución a patologías donde los fármacos se quedan insuficientes en sus resultados.

Para empezar, son de gran interés en el tratamiento de la disfunción eréctil, alcanzando óptimos resultados en pacientes que no han respondido al tratamiento médico. Esta incapacidad para mantener una erección, con la turgencia adecuada como para que permita un encuentro sexual satisfactorio, afecta a más de dos millones de españoles. Según un trabajo clínico nacional, llega afectar al 19% de los varones de nuestro país entre 25 y 70 años.

Cuando la disfunción es leve o moderada se inicia el tratamiento con fármacos del tipo del Sildenafilo, Vardenafilo, Avanafilo o Tadalafilo. Existe, también, un gel para aplicar dentro de la uretra, como un cuarto de hora antes de la relación sexual.

En el momento en el que la DE es resistente al tratamiento farmacológico habitual, y antes de plantearse adoptar otras medidas más agresivas –inyecciones de Prostaglandinas en el pene, colocación de prótesis, cirugía de revacularización, etcétera–, las ondas de choque de baja intensidad son la solución. Han venido para ocupar un lugar muy interesante en el tratamiento de la impotencia, dado que es una terapia totalmente inocua, no dolorosa y con resultados a largo plazo, pues se basa en la angiogénesis –formación de nuevos vasos sanguíneos.
En cuanto a la enfermedad de Peyronie o incurvación de pene, se sabe que la padecen 388 varones por cada 100.000 habitantes, llegando a afectar al 1,5% de los hombres entre los 30 y 39 años y al 6,5% por encima de los 70 años.

Se desconoce a qué es debida, pero se trata de la presencia de una placa de fibrosis a nivel del pene que causa una retracción del mismo, originando una incurvación dolorosa, en su estadio inicial, que puede llegar a imposibilitar la penetración. Además, un 50% de los casos puede llegar a presentar algún grado de DE.

Hasta el momento los tratamientos farmacológicos se han visto insuficientes para evitar la progresión de la placa de fibrosis. Pues bien, las ondas de choque consiguen, en muchos casos, hacer desaparecer el dolor y paralizar el avance de dicha placa, evitando la cirugía.
El tratamiento de estas patologías con ondas de choque de baja energía y corta duración provoca la estimulación celular e inicia procesos de curación de los tejidos. Por una parte, ocasiona una regeneración celular con disminución de los procesos inflamatorios y, por lo tanto, del dolor. Y por otro, a su vez, se generan mediadores de dilatación vascular y angiogénesis –formación de nuevos vasos sanguíneos–. En resumen, todo ello va a mejorar el riego sanguíneo. El tratamiento no tiene contraindicaciones, está carente de efectos secundarios y está aprobado por la FDA, Agencia Norteamericana del Medicamento.

Actualmente se está consiguiendo un porcentaje de éxitos en la disfunción eréctil que ronda el 74%. Si a ello se añade el estímulo
–refuerzo con algún fármaco a baja dosis–, este porcentaje se eleva considerablemente. En cuanto a la enfermedad de Peyronie, lo que logran las ondas de choque es detener la evolución de la placa de fibrosis, por lo que la incurvación peneana se detendrá, evitando una futura cirugía.

Tratamientos urológicos con ondas de choque de baja intensidad

- Técnica aprobada por la FDA y CE (Agencias del Medicamento Americana y Europea, respectivamente).
- Tratamiento recomendado por la EAU (European Association of Urology) en sus Guías Médicas.
- Tasa de éxito del 73%, incluso en los pacientes. no respondedores a los fármacos.
- Tratamiento seguro y no doloroso, con efectos a largo plazo.
- Más de 30.000 pacientes tratados en todo el mundo (en más de 80 países).
- Basado en la angiogénesis –creación de nuevos capilares que irrigarán los tejidos.
- Indicado en disfunción eréctil, enfermedad de Peyronie –incurvación del pene–, prostatitis crónica y dolor del suelo pélvico, fundamentalmente.

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