14 de junio de 2019
14.06.2019

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Sin empresas no hay paraíso

FADE dio a conocer en su asamblea general del 6 de junio un documento que despliega y prioriza las 22 acciones ineludibles para el progreso de Asturias

14.06.2019 | 11:50
Asamblea de FADE

Bajo este título, FADE dio a conocer en su asamblea general del pasado 6 de junio un documento que despliega y prioriza las 22 acciones ineludibles para el progreso de Asturias, que en noviembre de 2018 concitaba en su presentación el interés de más de 800 empresarios reunidos en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo.

Un documento que vuelve a poner de manifiesto el papel de la empresa en el desarrollo de nuestra región, con cifras que hablan por sí solas.

Las más de 68.000 empresas asturianas y sus 335.000 asalariados son capaces de generar cada año 19.615 millones de euros, el 83% del PIB. Esto permite pagar sueldos y salarios por importe de 11.000 millones de euros, o acometer inversiones por más de 4.000 millones de euros cada año. Esas empresas y sus empleados permiten recaudar en Asturias más de 1.300 millones de euros de forma directa —sólo en IRPF e Impuesto de Sociedades—. Pero esos más de 19.000 millones de euros son renta, y la renta se consume, y genera otros impuestos hasta alcanzar una recaudación de otros 1.200 millones de euros al año.

Unas cifras que evidencian que las empresas son la columna vertebral de la economía asturiana.

Para cuidar esa columna vertebral hay que trabajar en cada una de sus vértebras, bajo el denominador común de colocar a la empresa como prioridad decisiva e irrenunciable y esto pasa, a modo de resumen, por cuestiones como las siguientes:

1- Por asegurar una transición energética neutra con la competitividad empresarial. No puede suponer un golpe a la columna vertebral asturiana, sin ajustarse en plazos, pero, sobre todo sin buscar alternativas factibles, sostenibles y de alto impacto.

2- Una industria competitiva no puede soportar sobrecostes energéticos con los países de su entorno, ni una incertidumbre regulatoria que impida asegurar inversiones y tomar decisiones con cierto grado estabilidad.

3- Un tejido empresarial dinámico y moderno no puede tener un mercado laboral en continuo proceso de desajuste, que no genera oportunidades sólidas y estables para los asturianos, porque su marco formativo es ineficaz, no responde a las necesidades críticas de las empresas y está desconectado de los procesos de orientación profesional.

4- Asegurar que en esa economía ya débil sus actuales empresas sigan invirtiendo, creando empleo y aseguren su residencia en la región no se puede conseguir con una fuerte y penalizadora discriminación fiscal. Esa discriminación incita a que las empresas y el mejor talento no trabajen desde la región y, lo que es aún más dramático, genera incentivos perversos a la deslocalización. Esta pérdida de competitividad territorial sólo conduce a un camino: perder población, perder empresas, perder recaudación y perpetuar el estado crítico en el que nos encontramos.

5- Como tampoco se puede competir con déficits persistentes en conectividad e infraestructuras. No disponer de un flujo de vuelos estable y conectado con los grandes nodos nacionales e internacionales. Que se dilaten los plazos de una forma inconcebible para disponer de una salida por tren de alta velocidad para pasajeros y mercancías con la meseta. No reforzar la competitividad de nuestros puertos, sin tener una política sólida para crear una verdadera autopista del mar. No tener en funcionamiento una regasificadora, mientras se anuncian procesos de transición energética. No colocar a las infraestructuras logísticas como pieza fundamental para la movilidad y desarrollo de la industria. No tener una conectividad entre parques empresariales. No ejecutar medidas de movilidad urbana interna con máximo impacto ambiental. En definitiva, tener todos estos déficits recurrentes sólo desgastan una y otra vez la forma de competir y crecer de las empresas asturianas.

6- Crear riqueza y empleo sólo es posible con más empresas, y con que las existentes crezcan, se organicen mejor, destinen inversiones a nuevos productos y procesos, y busquen de forma incansable nuevos mercados internacionales. Reformular la política de innovación es decisivo, porque está desconectada de la empresa, es insuficiente en recursos y no está alineada a conseguir resultados ambiciosos que se pueden lograr con la máxima implicación empresarial.

7- Repensarse como región es determinante. Asturias tiene que tener un caldo de cooperación institucional estable e integrador, que sume y apueste por una visión de largo plazo; por el dinamismo, por el crecimiento sin paliativos. Por eso creemos que el área metropolitana permite convertir en oficial algo que es natural. Un espacio para cooperar, para integrar a las empresas en las decisiones territoriales, para divulgar y crear marca espacial fuera de nuestras fronteras, para realizar proyectos singulares y experimentales muy ambiciosos y con masa crítica suficiente. En definitiva, trabajar en el área metropolitana como se ha hecho en otros territorios muy lastrados por crisis severas, puede ser una gran oportunidad para empezar a bombear optimismo, implicación y una cooperación necesaria entre todos para abordar esta situación.

8- Necesitamos una Asturias gestionada por instituciones ágiles, digitalizadas, que conviertan una prioridad la cooperación público-privada y la simplificación administrativa. Que, de forma incansable, busquen qué impide crecer a las empresas, y resuelvan sus problemas para lograrlo.

9- Asturias tiene que ser un territorio de igualdad de oportunidades, de ciudadanos y empresas que fomenten el progreso profesional de las mujeres y apuesten por el mérito y la capacidad; donde el mejor talento tenga incentivos a residir en la región; donde las capacidades emprendedoras se conviertan en una forma de vida para los jóvenes y las personas más dinámicas.

10- Asturias tiene FUTURO, y no podemos renunciar a él. Su futuro es productivo. Tiene sectores que pueden ser tractores, sobre los que hay que fortalecerse y en los que hay que apoyarse. Tiene una industria con empresas punteras y globales. Tiene recursos naturales y agrarios con un gran potencial de crecimiento y valor; y un sector turístico que debería ser capaz de aprovecharlo y tener un gran efecto arrastre hacia los sectores de servicios y comercio. Un ecosistema de empresas de servicios avanzados que crece y exporta. Incluso su mayor concentración de personas mayores y servicios sociales puede, y debe ser, un revulsivo para nuevas áreas de negocio e innovación social. Pero para poner todo ello en "órbita", en movimiento, Asturias necesita un plan, un liderazgo y una implicación social máxima, que permita dinamizar, expandir y tejer todas estas fortalezas en un tupido ecosistema que nos asegure el progreso.

Asturias se encuentra en un momento crítico. Con muchas necesidades, pero también con muchas oportunidades. Y la forma de abordarlas es con sólida estabilidad política en la región, con objetivos ambiciosos y con una colaboración y compromiso entre quienes creemos en ese futuro.
Sin empresas, no hay paraíso. Coloquemos a la economía productiva como motor de las políticas económicas y conquistemos ese futuro.

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