Opinión | Decano del Colegio Oficial de Ingenieros en Informática del Principado
José García Fanjul
La Ingeniería Informática: retos y oportunidades
La regulación en la profesión no está equiparada al resto de ingenierías
Por encima de cualquier otro, el paro sigue siendo uno de los principales problemas de los españoles y los asturianos. Con cifras de paro juvenil que han estado por encima del 40 por ciento durante años, la situación es especialmente grave para los jóvenes. Entre las profesiones con más salidas laborales todos los estudios apuntan a que las relacionadas con la Ingeniería Informática son privilegiadas en este sentido, con índices de empleabilidad que, por ejemplo para los ingenieros en informática, se estiman en el 96 por ciento. Diferentes actores del sector TIC hemos advertido repetidamente acerca de la gran demanda de profesionales de la ingeniería informática derivada de la creciente transformación digital en todos los sectores productivos. Esta es una situación que actualmente se da tanto en Asturias como en el resto de España, con diferentes grados de intensidad, y que incluso puede considerarse global. No es una situación nueva, sino que hace años que se conoce esta tendencia y, de hecho, el Consejo Europeo advirtió ya en 2013 de que en los siguientes años podría llegar a haber hasta 900.000 vacantes en las empresas europeas que podrían no cubrirse por la falta de personal con la formación adecuada en Tecnologías de la Información.
La situación es paradójica: por un lado las cifras de paro son altísimas en Asturias y en España, por otro se advierte que en el sector de la Ingeniería Informática existen oportunidades de empleo que podrían no llegar a cubrirse. ¿Cómo se puede explicar?
Desde el punto de vista de los profesionales podemos apuntar varias explicaciones a esta situación. En primer lugar las condiciones laborales para los profesionales de la Ingeniería Informática son, en general, mejores en el extranjero que en España. Todos conocemos por tanto a compañeros que han emigrado y, en muchos casos, para esos profesionales resulta difícil volver a puestos en los que se ofrezcan condiciones laborales similares a las que ya tienen. Por otro lado a nivel nacional hay localizaciones, como Madrid o Barcelona, en las que se concentra un número elevado de empresas. En el último informe del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital sobre el sector TIC y de los contenidos se recogía que el 33 por ciento de las empresas se concentran en la Comunidad de Madrid, acumulándose allí el 72 por ciento de la cifra de negocio nacional del sector. Esas cifras se traducen normalmente, para los profesionales, en ofertas de trabajo con mejores condiciones y proyectos más atractivos.
Una segunda explicación que podemos avanzar sobre la falta de vocaciones está relacionada con el bajo conocimiento que, en general, existe en la sociedad sobre la disciplina de la informática. En otras comunidades autónomas y otros países, entre otras medidas, se ha incorporado el pensamiento computacional y las competencias digitales a la formación reglada y se realizan planes de formación para trabajadores en activo. Además en España la Ingeniería Informática es aún, hoy en día, una profesión cuya regulación no está equiparada con el resto de las ingenierías.
Dar la vuelta a esta situación no se hace de la noche a la mañana, requerirá tiempo y visión a largo plazo. Por parte de los profesionales y las empresas es necesario plantearse el reto de innovar para ofrecer productos y soluciones informáticas diferenciadas. Si desde Asturias se ofrecen los mismos servicios y productos que se pueden conseguir globalmente en muy diferentes países, no podremos aumentar la cifra de negocios ni mejorar las condiciones laborales. Si se incrementa la demanda de profesionales a nivel mundial y los profesionales asturianos no encuentran oportunidades interesantes aquí, emigrarán a donde sí las haya.
En cuanto a las administraciones públicas, creemos que se necesita incluir a la Ingeniería Informática en la agenda e incorporar profesionales a los procesos de toma de decisión directamente o, al menos, en calidad de asesores. Se requieren medidas para elevar el conocimiento en la sociedad respecto a la disciplina informática, incrementar las competencias digitales desde fases iniciales de la educación y plantear medidas que fomenten el retorno de los profesionales asturianos en el extranjero. Por todos los motivos previamente expuestos se debería fomentar que los jóvenes actuales quieran ser ingenieros en informática en el futuro y dedicar un especial esfuerzo a promover vocaciones entre las mujeres que ahora mismo son sólo, aproximadamente, un 15 por ciento de todos los profesionales.
En definitiva, en el contexto actual la Ingeniería Informática es un sector en plena expansión a nivel mundial y esa situación puede suponer una oportunidad que Asturias podría aprovechar para crear empleo y riqueza. Lograr aprovechar esa oportunidad será, sin duda, fruto del esfuerzo de muchos actores. Desde luego desde el Colegio Oficial que represento tendemos la mano para, dentro de nuestras posibilidades, hacer todos los esfuerzos posibles para conseguirlo.
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