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Cientos de manifestantes y 1.552 firmas

No todos los gijoneses tenemos la misma importancia. Recién llegado Foro al Ayuntamiento, familiares y amigos de José Manuel Palacio, nos entrevistamos con la Alcaldesa para comentarle que desde 2006 teníamos pendiente una solicitud para que una calle de la ciudad llevara el nombre del que fue primer alcalde democrático. En una entrevista muy cordial, la Alcaldesa, que había hecho referencia a Palacio en su toma de posesión, nos prometió que estudiaría el tema con la atención que merecía, sugiriendo que la venida del Llano podría ser ideal. No mucho después, el concejal de Participación nos comunicó "oficialmente" que habían decidido cambiar el nombre de la avenida y que al día siguiente iría a la Comisión de gobierno para su aprobación definitiva. Ese mismo día los medios publicaron el cambio en sus ediciones digitales. Esa tarde, la presidenta de la Asociación de vecinos del Llano, militante del PSOE, montó una manifestación con corte de tráfico en la avenida del Llano, protestando por el cambio y los "enormes perjuicios" que acarrearía a los vecinos. No llegaban a cuarenta los manifestantes, y la pantomima duró el tiempo justo para hacer la foto y las declaraciones a la prensa. Al día siguiente nos enteramos por los medios, que el cambio quedaba aplazado. Poco después ocurrió algo similar con la calle de La Merced. En este caso fueron los comerciantes los que se opusieron, fotos y declaraciones alarmantes incluidas, y Foro archivó la propuesta.

Los vecinos de Cimavilla han presentado 1.552 firmas, han convocado una manifestación con más de quinientos participantes y obtenido el apoyo de la mayoría de las asociaciones de vecinos de la ciudad, incluida la Federación, en contra de la ampliación del Paseo Gastro en el barrio, sin ningún éxito.

El Llano tiene 40.000 vecinos, en la manifestación no se llegó a 50, Cimavilla tiene 2.500 con más de 500 en la manifestación y 1.552 firmas recogidas. La propuesta de cambiar el nombre a la avenida del Llano, apenas suponía problemas, como se vio al cambiar la de Juan Carlos I, la ampliación del Paseo Gastro supone graves trastornos para los vecinos del barrio, que además de las molestias de la actividad, ya experimentadas en Begoña, estarán más aislados aún, pudiendo quedar indefensos ante cualquier incidente.

Podemos decir que 50 vecinos del Llano valen lo que no valen 500 de Cimavilla, o eso, o que Otea vale más que Cimavilla y El Llano juntos. Y el tránsfuga encantado.

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