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La intermodal fantasma y los "dibujinos" del PSOE

Gijón no está para bromas

La broma continúa. Un año más, Gijón se queda sin proyecto para la estación intermodal. Y ya van 23 desde que se constituyó el consorcio Gijón al Norte, sin que se haya puesto una sola piedra.

A principios de 2024, desde el Ministerio de Transportes, en manos del polémico Óscar Puente, se aseguraba que el proyecto básico estaría listo para julio de ese mismo año. Según sus propias palabras, este documento permitiría determinar con claridad el coste de la operación y avanzar hacia un nuevo convenio entre administraciones. El proyecto constructivo, prometían, llegaría a mediados de 2025.

Sin embargo, una vez más, los hechos desmienten a las promesas. Recientemente se ha confirmado que ni el proyecto básico ni el constructivo estarán listos para este año. La nueva fecha estimada es principios de 2026. Y eso, con suerte. Porque aquí ya no estamos hablando de obras ni de maquinaria pesada. Estamos hablando, simplemente, del proyecto. Un documento técnico que, en el mejor de los casos, permitiría iniciar los trámites de licitación y adjudicación, con vistas a comenzar las obras dentro de varios años. Pero ni eso.

La única realidad tangible que Gijón ha recibido hasta ahora son dibujos, bocetos e infografías. Una galería de renders sin compromiso ni calendario real. Pura estética sin contenido.

Y este no es un caso aislado. Los retrasos y olvidos hacia Gijón no se cuentan ya en números, sino en décadas. El vial de Jove sigue en un cajón. La Autopista del Mar, desaparecida. La ampliación del Hospital de Cabueñes, otra promesa que se eterniza. La Zalia, más cerca de ser un desierto logístico que el motor económico prometido, convertida en un agujero negro de millones donde lo único que crece son las hierbas.

Gijón se ha transformado en un decorado para la propaganda electoral. En el fondo de pantalla de las campañas del PSOE. Una ciudad a la que los dirigentes socialistas visitan para prometer, posar en fotos y marchase. Sin resultados. Sin respeto institucional.

Este abandono no es accidental: es la consecuencia directa de una forma de gobernar centrada en la propaganda, no en la gestión. Mientras Pedro Sánchez dedica sus energías a asegurar su supervivencia política, a tapar escándalos y a controlar medios y jueces, los ciudadanos siguen esperando soluciones reales. Y mientras Adrián Barbón, presidente del Principado, se esfuerza por no incomodar a su jefe en Madrid, los intereses de Asturias –y especialmente los de Gijón– siguen relegados.

Por el bien de Gijón –y también por el bien del país–, urge un cambio de rumbo en La Moncloa. Un Gobierno que cumpla sus compromisos. Que respete a los territorios, gobierne quien gobierne. Que deje de castigar a las ciudades que no le votan como espera. Que convierta las promesas en obras y las infografías en infraestructuras reales.

Es hora de que Alberto Núñez Feijóo tome el timón y ponga orden en este despropósito administrativo y político. Porque solo con un Gobierno serio, responsable y comprometido con la igualdad territorial, podremos dejar atrás años de anuncios incumplidos y agravios acumulados.

Gijón necesita hechos, no más titulares vacíos. Excavadoras, no más renders. Cumplimientos, no más retrasos. Porque esta ciudad ya no está para bromas.

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