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Edu Soto: talento innato

Edu Soto, “Más vale solo que ciento volando”, Teatro de la Laboral, sábado, 11 de mayo de 2026.

Sostener durante dos horas un espectáculo en un gran escenario, prácticamente desnudo y ante 750 espectadores, es un reto difícil para cualquier cómico. Sin escenografía ni apoyos -más allá de un breve vídeo-, Edu Soto volvió a demostrar que ese desafío solo está al alcance de unos pocos y que, haga lo que haga, el público está de su parte.

Desde el inolvidable “Neng de Castefa”, el cómico catalán ha construido una carrera basada en la improvisación, el humor físico y la interacción constante. Todo ello estuvo presente en “Más vale solo que ciento volando”, donde el público participó activamente en un juego cómico que Soto manejó a su antojo.

El arranque, centrado en divagaciones sobre el clima o la profesión de “coach”, dio paso a una sucesión de improvisaciones con la intervención de espectadores que, entre otras situaciones, participaron en el cálculo del “porcentaje de gilipollas” en el teatro: 38,5 individuos en total a los que Soto quiso dar caza.

Destacaron los números del “niño gilipollas”, con el que mantiene una conversación sobre los gustos sexuales, y su transformación en bailarín en la madurez, donde demuestra sus dotes para la danza. Junto al número de hipnosis, su interpretación de las distintas maneras de acometer el acto sexual fue el momento más brillante del espectáculo.

El resto pecó de relleno improvisado, con un ritmo irregular y carente de un guion claro. De hecho, el show atravesó un bajón en su tramo final, con reflexiones que diluyeron la potencia cómica.

Pero es Edu Soto, y logra remontar gracias a su talento innato y su capacidad para reconectar con el público, apoyándose en una reflexión sobre la “Apología del ocio”, de Robert Louis Stevenson, y demostrando, además, que es un gran cantante al que ni las canciones más emblemáticas de Camilo Sesto se le resisten.

No es su mejor espectáculo, pero sí una nueva demostración de que, incluso en sus momentos más flojos, Edu Soto sigue siendo un animal escénico capaz de sostener, él solo, todo un teatro.

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