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Gijón, capital de la infancia

Cuando los niños dejan de pedir permiso y comienzan a diseñar el futuro

Hoy es el Día del Niño, un día muy importante para todos. Este año, en mi aula no celebramos esta fecha con globos ni pancartas, sino con una determinación que está asombrando a las instituciones y tiene a cientos de familias sorprendidas.

Hace ya catorce meses, en mi clase de sexto de Primaria, nació una chispa de indignación al observar un entorno lleno de sombras: carteles de "prohibido jugar" y una ciudad que, como tantas, parece dar la espalda a sus ciudadanos más pequeños. Esa frustración fue el combustible ideal del enfoque metodológico y emocional NEGAPOSI: el arte de convertir lo negativo en positivo y el silencio en libertad creativa.

Comenzamos entonces a diseñar un gran proyecto: la creación del primer parque por los derechos de la infancia creado puramente por iniciativa infantil y bajo la mirada crítica de los espacios urbanos. Un parque creado por la imaginación guiada de los auténticos expertos en juegos; niños y niñas que, a través de la participación ciudadana, comenzaron a romper techos de cristal culturalmente establecidos. Puedo asegurarles que, en mis veintiún años de experiencia, jamás he visto mayor ilusión y motivación en mi "aula-barco". Los alumnos piden quedarse en el recreo voluntariamente para trabajar en la web del proyecto, editar vídeos o investigar.

Una cuestión de supervivencia para Gijón

Nuestra ciudad está entre las más envejecidas del país. Esto supone un problema muy serio y necesitamos, con carácter de urgencia, medidas valientes para volver a poblarla de niños. Sin ellos, sencillamente, no hay presente ni habrá futuro. Este proyecto reivindica la necesidad de poner a la infancia en el centro de la agenda política. Se trata de generar una ciudad mucho más amiga de los más pequeños: una capital de la infancia que sea referente nacional e internacional. Reclamamos más espacios de libertad y una auténtica participación democrática en el diseño de los espacios públicos. Lo que comenzó en un aula ya ha cruzado fronteras: los niños escriben a sus países de origen (Colombia, Panamá, Paraguay...) para compartir el proyecto y buscar colaboradores internacionales.

Una verdad necesaria.

Ya hemos presentado nuestro proyecto a la Alcaldesa de Gijón, quien nos animó a seguir creyendo en él y a difundirlo. Este mes afrontamos una cita clave con el concejal de Infraestructuras. No vamos solos: nos acompañan miles de firmas, el aval del Centro de Salud —que reconoce el parque como una necesidad sanitaria— y un diseño inclusivo nacido de talleres de formación con la ONCE.

Hoy presencio, sorprendido y feliz, cómo los niños recogen firmas en sus clubes de fútbol, buscan colaboradores en comercios locales e incluso entran en bares y restaurantes a pedir apoyos para materializar su sueño: un parque donde nadie se quede fuera. La ciudad está respondiendo de forma sorprendente. "Todos firman cuando escanean el QR y visitan nuestra web", afirman los protagonistas de esta historia.

Creo que todos firman porque saben que en la voz de los niños hay una verdad tan pura como incómoda: ¿No nos estaremos olvidando de la infancia? El motor de la vida, la ilusión y la creatividad están en ellos. Actualmente preparamos la "canción del parque", el himno de esta revolución infantil. Gijón está más cerca que nunca de ser una verdadera capital de la infancia porque, como siempre recordamos a nuestra tripulación: transformar la frustración en creatividad es la mejor misión posible.

Feliz Día del Niño.

Miguel Á. Álvarez Castañón es maestro de Educación Primaria

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