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Lo retro

Retrógrado era sinónimo de anticuado. Ahora está de moda lo retro en diversos ámbitos, por ejemplo, las camisetas de los equipos de fútbol españoles, el negocio es vender más camisetas caras por eso cada temporada las cambian. Aunque es complicado ahora saber de qué liga y categoría estamos hablando, con apellidos comerciales y llamar Primera Federación a la clásica Tercera, que es la que va detrás de la Primera y la Segunda, lo cual recuerda un poco los cambios de perífrasis de las leyes educativas para llamar de distintas maneras a lo de siempre: contenidos, objetivos o métodos; qué hay que enseñar y aprender, con los nuevos conceptos de moda en la ley reformadora de la reformada reforma. ¿Pero al cabo pensamos o solo repetimos consignas?

Es un clásico distinguir, sobre todo en lo político, entre conservadores y reformistas. Si somos capaces de pasar del primer titular apreciaremos que en genérico es una opción trampa. No se trata de si hay que conservar todo o reformar todo, la cuestión es analizar en cada caso y circunstancia cuál es mejor mantener y cuál es mejor cambiar. Decía Goya que el sueño de la razón (por ejemplo, la revolución) produce monstruos (por ejemplo, guerras), el sectarismo y la intransigencia suelen llevar al enfrentamiento y al fracaso. Lo que funciona bien es preferible no alterarlo, y lo que funciona mal habrá que ver cómo se puede mejorar. Libertad dentro de un orden y prosperidad sostenible se complementan.

Otro sector en el que triunfa lo retro es la música. Se celebran cada vez más los conciertos con cantantes y/o canciones de otras décadas, que si Caribe mix en el Gijón Arena, que si la música de los años 90 en el parque Hermanos Castro, se acercan el verano, las fiestas de prado y los festivales. En cambo en lo fiscal la evolución es para empeorar. En 2019 trabajábamos por término medio 178 días al año para pagar impuestos, que ya en 2025 han sido 228 días, es una manera de visualizar cómo nos exprimen con nuevos impuestos, subiendo los anteriores y no deflactando la inflación -aumento de los precios-. A muchos gobernantes se “les sube” el poder a la cabeza. Deben creerse impunes a chanchullos y persistentes al tiempo.

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