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Canciones frente al ruido

Ismael Serrano, “Gira acústica: guitarra y voz”. Teatro de la Laboral, viernes, 24 de abril de 2026.

El planteamiento de la gira con la que Ismael Serrano anticipa su treinta aniversario resulta, en cierto modo, engañoso. Se anuncia como un concierto íntimo de guitarra y voz, una idea que el propio artista refuerza tras abrir con “Amores imposibles”, al reivindicar un formato acústico frente al “hiperestímulo” de los grandes espectáculos. Sin embargo, esa intimidad es relativa: aunque permanece solo en escena con su guitarra, el uso de bases pregrabadas -a veces sutiles, otras claramente orquestales- aleja el resultado de la desnudez prometida, especialmente en “Ven”, “Hija de Lilith” o “La canción de nuestra vida”. No resta calidad, más bien suma, pero sí cuestiona la coherencia del concepto.

Al margen de esta objeción, siempre fui escéptica con este cantautor, ya que su voz en estudio nunca terminó de atraerme. Sin embargo, animada por las valoraciones positivas del musicólogo Eduardo Viñuela, decidí acercarme al directo. Y tengo que afirmar que después de un concierto de dos horas y media me ha convencido. En vivo, su voz gana mucho y se integra con naturalidad en un repertorio donde lo esencial son las letras.

Porque si algo define el concierto es la palabra. Serrano construye un universo poético propio, centrado a menudo en el desamor, pero con ideas originales. A ello se suman sus extensas intervenciones entre canciones, auténticos pequeños ensayos orales que invitan a la reflexión sobre cuestiones cotidianas. Muy destacable su crítica a los algoritmos que nos invade a diario encerrándonos en burbujas que limitan la pluralidad o su disertación sobre el tiempo para presentar canciones como “Tanto por vivir”.

Más allá de la discutible sinceridad del formato anunciado, el concierto confirma algo que sus discos no siempre transmiten: Serrano es, ante todo, un artista de directo. Un formato contenido, sin grandes artificios, que frente al ruido pone el foco en las canciones y en su capacidad para sostener por sí solas el peso del recital.

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