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Opinión | Palabras con silencios

El papa León XIV en el Parlamento

Pronto ha tomado la decisión el papa León de venir a España. Después de varias dilaciones a las invitaciones de diócesis y ciudades españolas, Francisco, que hizo un opción manifiesta, exagerada para algunos, por las “periferias”, tenía previsto  visitar las “periféricas” Islas Canarias, sufridoras y sacrificadamente acogedoras de tantos inmigrantes africanos, unos a la aventura de una vida mejor, otros engañados por las mafias (con los pobres siempre se ha traficado)  para agradecerles su heroica hospitalidad y lanzar un grito a Europa reclamando, como reconocido líder moral, más humanismo y responsabilidad en afrontar este enorme  del movimiento migratoria que está sacudiendo y transformando este Continente. “Pone en peligro” la identidad vasca, alerta el obispo de Bilbao ante la natalidad negativa.

El papa León, al año de su elección, siguiendo a Francisco con talante distinto, sabiendo que el programa eclesial de Francisco fue y es el encomendado por el colegio de Cardenales en el Conclave de 2013, ha tomado el testigo de cumplir esa promesa, añadiendo a la visita canaria un acontecimiento importante como es la culminación de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia de Barcelona y el centenario de Gaudí su “santo” arquitecto.

¿Valen para algo los viajes de los papas, costosos en su organización? Es la crítica y reproche  de un sector muy definido de la Iglesia, sobre todo por “el papolatrismo” de las multitudes, dicen. Les gustaría que viniera más discretamente, como el desafortunado indiano Miguelín: “andando y por la noche”. Examinado el programa, sí que hay una novedad evidente en la forma de realizar esta visita. Se ha buscado que toda ella sea un mensaje, una catequesis de que la iglesia tiene preferencia por los pobres y excluidos,  un mensaje de humanidad, de defensa de la dignidad de toda persona, por el hecho de ser persona y para la Iglesia, hijo de Dios. La fraternidad cristiana no tiene exclusiones, solo consideración de la diversidad. Es el gran valor social para la convivencia.

Además de los dos acontecimientos eminentemente religiosos como la celebración de la festividad del Corpus Christi, singularmente española por sus procesiones y la bendición de la Torre de Jesucristo (172,5 m de altura; la San Pedro de Gijón: 47, pero galana) en Barcelona, entra en Madrid por un hogar de Caritas, visita la cárcel de Brians en Barcelona y se despide en el Centro de Acogida Humanitaria de Emergencia de miles de migrantes de La Laguna en Tenerife. Demostración palmaria de una “Iglesia hospital” como quería Francisco.

La sorpresa será su discurso en el Parlamento. Después de ocho visitas papales, cinco de Francisco y tres de Benedicto, en esta, León hablará en la Cortes Españolas. Los temas  actuales son candentes: desencuentro político, migración y ética antropológica. Lo hará en “modo evangelio”, no en “modo político”. Se olvida que el Evangelio es para la vida. Atención a las reacciones. Se adivinan.

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