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Distinciones y celebraciones

Se conoció la semana pasada el catálogo final de distinguidos con el reconocimiento municipal para el presente año, y que recibirán sus distinciones, como manda la tradición, en la festividad del patrono de la villa, San Pedro Apóstol. Nada que objetar, por supuesto, al escogido elenco de instituciones y personas distinguidas, todas ellas merecedoras de tales honores, a quienes sólo cabe felicitar, como también a los munícipes por su acertada decisión.

Comenzando por los claretianos que, según se había anunciado ya previamente, recibirán el máximo galardón de la medalla en su modalidad de oro. Se reconoce así su meritoria labor social y educativa en la ciudad, iniciada ya hace más de un siglo.

No menos merecida la medalla de plata otorgada al gijonés Kike Figaredo, Prefecto Apostólico de Battambang, en Camboya. Persona apreciada y querida, como pocas, en la ciudad, y que lleva décadas realizando una labor humanitaria tan generosa como impagable en aquellas lejanas tierras.

En el ámbito cultural el reconocimiento lo lleva la Feria del Libro de Gijón (Felix), cuya organización ha logrado situar a este certamen literario, en muy poco tiempo, entre los principales de España. Galardón pues también más que merecido, sin que por ello podamos obviar que algunas otras instituciones culturales locales, no menos relevantes ni esforzadas, siguen en la lista de espera del reconocimiento municipal.

La lista se completa con el nombramiento de María de los Ángeles Felisa Santamaría Espinosa, más conocida artísticamente como "Massiel", como hija adoptiva de Gijón. Se trata sin duda de la concesión más populista y mediática, cuando se acerca el sesenta aniversario de su celebérrimo "La, la, la", a una artista con ascendencia asturiana, en parte gijonesa para más señas, de la que siempre ha hecho gala.

Pasando a lo deportivo, la ciudad acogió estos días la final de la Copa de Su Majestad la Reina de hockey sobre patines femenino. Llegó a la final, aunque sin conseguir finalmente el título, la formación femenina del laureado equipo local Telecable Hockey Club. Sus continuos éxitos deportivos han hecho que este deporte minoritario goce de especial visibilización y apoyo en nuestra localidad, lo cual es sin duda encomiable. Con motivo de esta final, e imagino que como señal de apoyo al equipo local, alguien decidió alhajar la estatua del rey Pelayo con rodilleras y una bufanda con los colores del equipo. Yo personalmente trataría de evitar, en el futuro, la tentación de caer en estos excesos, que por lo demás poco suman al apoyo general que la ciudad da a sus equipos, cada vez que afrontemos alguna prueba deportiva relevante. Bastante tiene ya el sufrido rey Pelayo, símbolo heráldico local, con soportar pacientemente cada año los travestismos a los que se ve sometido, a veces con gusto dudoso, con motivo del Antroxu.

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