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La fiebre del Ozempic

Ozempic contiene semaglutida, una sustancia diseñada para regular el azúcar en sangre que, casi como quien no quiere la cosa, también quita el hambre. Su indicación oficial es la diabetes tipo 2. Su uso real, en cambio, va más allá del ámbito clínico. Los estudios hablan de pérdidas de peso de entre un 15 % y un 20 % del peso corporal. Nada mal para un fármaco sin bisturí de por medio. En contextos clínicos, especialmente en casos de obesidad, puede ser una herramienta útil si va acompañada de supervisión médica, y los cambios en la alimentación junto al ejercicio pueden mejorar la calidad de vida y reducir riesgos asociados a enfermedades. El problema empieza cuando un medicamento deja de ser solo eso y se convierte en tendencia. Porque entonces ya no hablamos de salud, sino de modas. Y la apariencia, últimamente, manda más de lo que debería. Y este fármaco, en ese sentido, ha logrado lo impensable, pasar de la consulta médica al imaginario colectivo… y de ahí, a provocar desabastecimiento en farmacias. Mientras tanto, la realidad social avanza por su cuenta. O, más bien, retrocede a los cuerpos esqueléticos y desnutridos. Este fenómeno ha reabierto un debate. ¿Estamos volviendo al ideal de delgadez de los años 90? Ese en el que cuanto menos ocupaba un cuerpo, más parecía encajar.

Algunos expertos apuntan que sí, que las pasarelas y los medios empiezan a recuperar siluetas extremadamente delgadas. Otros advierten del peligro de normalizar el uso de medicamentos con fines estéticos, difuminando la línea entre salud y apariencia. Por si faltaba algo, ha surgido incluso un nuevo término, "Ozempic face". Describe la pérdida de volumen facial tras adelgazar rápidamente. No hablamos solo de un medicamento, sino de una señal de cómo se mezclan la ciencia, la cultura y la estética en nuestro tiempo. Entre la promesa de resultados rápidos y los riesgos asociados, su popularidad plantea una pregunta incómoda. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a medicalizar la delgadez? Y, sobre todo, ¿por qué esa exigencia sigue recayendo con más fuerza y más dureza sobre los cuerpos de las mujeres?

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