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A la deriva

Asturias registra 1.160 desempleados menos en mayo y 2.791 afiliados más, con la hostelería como principal impulsor en vísperas del verano, en parte por ese turismo al que quieren castigar los antisistema con nuevos impuestos, porque dicen que subiéndoles al principio dos o tres euros diarios van a arreglar mucho las infraestructuras y el medio ambiente. Mientras los miles de millones de euros de más se los va a llevar la Generalitat nacionalista de Cataluña por ser más ricos; justicia social, lo llaman. Son como Robin Hood, pero al revés. Les toca menos dinero a las regiones menos avanzadas, para darles más gasto público, inversiones y tapar más deuda acumulada a los más ricos y despilfarradores, de cuyos votos dependen los chanchullos.

  Sin embargo, en el Principado se firmaron menos contratos que en mayo de 2025, y los contratos indefinidos solo representan un 30% del total, es decir, no es que se creen muchos empleos estables, sino que se rota más en los empleos disponibles. La economía española crece, pero no va como una moto, sino desacelerando su crecimiento, y la economía asturiana, como en los últimos 40 años, crece menos que la española. Esta situación en parte se debe a -y se disimula con- la creciente inmensa inmigración reciente. España ha pasado de 35 a 50 millones de habitantes mientras Asturias sigue en torno al millón. Si viene gente a trabajar y producir es bueno. Si bien a cobrar subsidios es otra cuestión distinta y contraproducente.

  Otro tanto pasa con los salarios. Su crecimiento nominal es alto, pero también tiene trampa. Si te dicen te han aumentado el sueldo en los últimos años un 30%, la inflación ha sido de un 25%, y por ello ganas un 5% más, depende. Si te han subido los impuestos un 10%, en realidad tu capacidad adquisitiva -poder de compra- es un 5% menor. Así es lo que ocurre cuando no deflactan la inflación del Impuesto sobre la Renta (IRPF): que te descuentan más. Y eso que en la inflación no cuentan el precio de adquirir o alquilar un piso; en la Barcelona con precios intervenidos a capricho político de hecho, se lleva el 60% del sueldo medio. Ello golpea sobre todo a los jóvenes que no han tenido tiempo de ahorrar: ¿Adónde lleva esta tendencia?

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