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Opinión | Caloninos en la Cantábrica

Cuestión de fe

Sobre la visita del Papa y las reivindicaciones del Oeste

Cargados de ilusión partían estos días hacia Madrid cientos de asturianos, muchos de ellos jóvenes, para ser testigos de la primera visita oficial a España del Papa León XIV. Toda una experiencia para quien vive la fe y decide compartirla en un momento de auge del catolicismo entre la juventud, carente muchas veces de causas justas en las que creer. La vigilia en la madrileña plaza de Lima –del mismo modo que hoy se prevé en la misa de Cibeles– fue la prueba inequívoca de que la Iglesia ha sabido reconectar con los jóvenes con un mensaje de futuro y esperanza. Ese resurgir se ha ido viendo en los últimos años también a nivel local, tanto en las primeras comuniones como con la presencia de los más pequeños en eucaristías y procesiones. El mensaje conciliador del Pontífice –de entrada, poco después de aterrizar en Barajas, cargó contra quienes violan la dignidad humana avivando el fuego de la polarización– es un canto a la vida, con especial énfasis en el cuidado de quienes sufren. Una búsqueda del bien común que debería ser la hoja de ruta de cualquier personas con capacidad en la toma de decisiones.

Un mensaje que, con la misma libertad de elección, puede no compartirse o incluso seguir otros dogmas, aunque todas las religiones del mundo parten del amor al prójimo. Agnósticos y ateos tienen el mismo derecho a expresarse, siempre que se haga desde el respeto. Escapa a la comprensión –y al buen gusto, por supuesto– la idiocia de quienes una vez más portaron ayer por varias calles de Gijón a lo que llaman de manera irreverente "Santina Queervadonga". Sea o no delito, que ya se verá, resulta cuanto menos una ofensa que, además, resta credibilidad a las proclamas del rebaño. Di tú que emplear esa imagen del mismo modo en el 8M que para protestar por el acceso a la vivienda ya revela el móvil espurio que se persigue. Mal se tiene que dar para que no aparezca de nueva el 15 de agosto camino de El Bibio. Siempre son los mismos, solo cambia la camiseta cada mes.

Pero para perfomance, de nuevo, la del Principado y el Ministerio de Transportes a cuenta de la reforma de la avenida de Príncipe de Asturias en esta semana en la que los vecinos del oeste gijonés han colocado sus tiendas de campaña para denunciar treinta años de ignominia. Malo será que no se pongan de acuerdo antes de los comicios. La verdad es que sólo les falta preguntar dónde está la bolita.

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