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Opinión | Comentarios al paso

Prioridad Tremebunda

Desde una exégesis puramente lingüística, el académico recién ingresado en la RAE Álex Grijelmo desmonta la manipulación engañosa, espantosa de la nueva consigna propalada por la ultraderecha que se da en llamar “prioridad nacional”. Una fórmula inventada para relegar a los inmigrantes en los servicios públicos, un concepto que conduce a un sistema de castas -nosotros y ellos- que esconde una trampa destinada únicamente a discriminar personas por cuestiones de raza o de origen.

Dice el nuevo académico que ciertas palabras que empiezan por “pr” como prioridad, prelación, primacía, preponderancia… deberían mosquearnos porque en muchos casos representan un ofrecimiento de privilegios que se pagan o se obtienen a costa de otros. Baste recordar, al caso, a los 700.000 ahorradores que cayeron hace 14 años en las llamadas “participaciones preferentes”, adjetivo que vendía una relación prioritaria cuando en realidad enmascaraba productos financieros de alto riesgo como si se tratara de renta fija. Una estafa aquella promovida por determinados banqueros que nunca hasta ahora padecieron el descrédito social merecido.

Esta tremebunda “prioridad nacional” que se nos vende conduce a que las personas no reciban ayudas en función de sus necesidades sino de un criterio que llaman “arraigo”, otro eufemismo. Y el nuevo académico escribe no sin asomo de sorna: “Merced a la manipulación del “arraigo” se le suponen mejores derechos a quien lleve más años en España; y obviamente los españoles de nacimiento siempre tendrán más arraigo que los extranjeros residentes y que quienes obtuvieron la nacionalidad después.

Ahora bien, la idea del arraigo no se extiende a la consecuente diferencia entre españoles arraigados, grupo en el que reunirá más antigüedad una persona de 42 años que una de 35. Ni se descontará el tiempo que hayan pasado en el exterior. Según el eufemismo absurdo, un bebé carecería de derechos sociales, por su escaso “arraigo”, y la fecha en que nació le haría competir con otros bebés por una subvención. La “prioridad nacional” justifica además la “prioridad regional” que favorece las ayudas para los residentes en una comunidad frente a los españoles que procedan de otros puntos y se instalen en ella, lo que penaliza la movilidad interior”.

La infame, además de estúpida, consigna ultraderechista que propugna segregar o discriminar a los inmigrantes conlleva un sedimento de inhumanidad, incluso supone un pecado evidente para los cristianos al conculcar el precepto evangélico de Mateo 25: “Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recibisteis; […] En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis”.

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