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Opinión

Maribel Lugilde

Maribel Lugilde

Directora del Centro Integrado de FP de Comunicación, Imagen y Sonido de Langreo

Sexilio

Laboral Centro de Arte y Creación Industrial abrió hace días una ventana a sus espacios de trabajo donde jóvenes artistas laboran en los programas de Residencias artísticas, LABORatorium y Laboratorios ciudadanos. Una visita guiada en la que las y los creadores resumían su proceso de trabajo, la fase en el que se hallaban, el resultado parcial, el objetivo último. Hay un punto de voyerismo en irrumpir, aunque sea controladamente, en la trastienda de la creación y sorprender al artista en su personal trance sin red. Pero permite entender algo que sólo intuimos: las obras están atravesadas de biografías.

Natalia Grande es una de las artistas residentes. Directora de fotografía y cineasta, trata de ordenar y mirar con ojos nuevos el inmenso legado fotográfico de su padre, Paco Grande. Con la particularidad de que su progenitor perdió la vista tan precozmente que la mayor parte de esas imágenes fueron hechas literalmente a ciegas. Eso sí, con la ayuda de su personal lazarilla: la propia Natalia.

“Préstame tus ojos” es el título de la obra que tiene en proceso y la expresión que el padre utilizaba con la hija para que le describiera una situación concreta, y darle oportunamente la orden de disparar la cámara. Por tanto, Natalia tiene ante sí cientos de instantáneas capturadas por su progenitor, bien en soledad, o bien con la complicidad de su mirada asistida. Remirarlas ahora, de adulta, es el ejercicio en el que se halla, que culminará en un documental.

Pero la ceguera fue sólo un factor, hubo más. Paco Grande era un niño cuando su familia abandonó España rumbo a EEUU, huyendo de la dictadura. Su padre, el reputado investigador Francisco Grande Covián, pudo desplegar su carrera en la Universidad de Minnesota hasta que, tras la muerte del dictador, regresó.

Heredera de todas estas vivencias, Natalia, nacida en Madrid, de madre peruana, se crio en Cusco. Y recientemente emprendió su particular expatriación del Perú o repatriación a España, como prefiramos describirlo. Ella lo tiene claro: ha sido un sexilio. Forma parte del colectivo LGTBI+ y es en España, concretamente Asturias, donde siente que puede ser ella misma.

El sexilio es un proceso migratorio que trasciende las razones políticas, económicas o medioambientales y les añade la clave de la identidad sexual y afectiva. Al menos un 13% de la población LGBTI+ lo ha experimentado pero los estudios son tan incipientes que hemos de movernos intuitivamente por ese terreno plagado de represión, disimulos, eufemismos y dobles vidas.

Esta por escribir esa historia de historias, la mayoría invisibles. Pero en ésta, la de Francisco abuelo, Paco padre y Natalia niña y adulta, importa que el territorio finalmente vivible, tolerante, con redes de apoyo, fue el nuestro. Del que un día se huyó y hoy tiene todo el sentido retornar.

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