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Cabueñes de una vez por todas

Con una planta más de lo previsto inicialmente, una reconfiguración distinta del espacio público, más espacio para los hospitales de día, terrazas en altura y dudas sobre el aparcamiento subterráneo salía a la luz esta semana el nuevo proyecto para la ampliación del Hospital Cabueñes, una obra tormentosa que ha impedido a Gijón disfrutar de un gran hospital público como es debido. El nuevo plan, desvelado por la consejería de Salud, es ambicioso, atractivo y funcional, pero también genera dudas sobre si esta vez es la definitiva. Resulta razonable que, a pie de calle, especialmente entre los trabajadores del complejo y usuarios habituales, esté el debate de por qué esta vez sí. La capital marítima del Principado debería estar inaugurando sus nuevas instalaciones en lugar de estar hablando de la enésima infografía de un proyecto con años de retraso.

Gijón necesita con urgencia esa ampliación. Sin dejar de reconocer las mejoras de espacios y técnicas pioneras implementadas en Cabueñes en los últimos años, es evidente de que la ciudad merece más. Por eso resulta capital que los plazos previstos se cumplan de una vez por todas en una ciudad acostumbrada a las falsas promesas y ver los trenes pasar de largo. Asegura el Principado que la licitación del proyecto en septiembre, la adjudicación de las obras para marzo del próximo año y el inicio de las obras entre abril y mayo. Si todo va bien, para finales de 2029 el nuevo Hospital público será una realidad. Los aciertos de la consejera de Salud redundarán en el beneficio de la ciudadanía. Y ojalá salga bien.

Pero conviene echar la vista atrás, aunque solo sea para que no vuelva a ocurrir. Fue a finales de 2021 cuando se declaró desierta la primera licitación tras un presupuesto irrisorio que hubo que duplicar para que alguna empresa optase. En verano de 2022, hace cuatro años, comenzaron unas obras con un plazo de ejecución de 29 meses y la idea de concluirlas en la primavera de 2025. Como es sabido todo saltó por los aires y se rescindió el contrato con la UTE encargada de la obra en un litigio que sigue abierto en los juzgados. Que alguien asuma la responsabilidad política de todo este esperpento ayudará a confiar en que esta vez es de verdad. Y, sobre todo, para que no vuelva a ocurrir nada parecido.

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