A. RUBIERA / V. GUILLOT

Los agentes de la Policía Local llevan realizados en lo que va de año (primer semestre) 3.350 controles de alcoholemia a conductores que circulan por las calles gijonesas, con un 6% de positivos detectados. De seguir así, las cifras tanto de intervenciones preventivas como de sanciones cursadas serán muy similares a las del pasado año, que se cerró con casi 7.000 controles y 464 (6,7%) positivos. Una similitud que se rompe, sin embargo, con una perspectiva mínima de dos años. Porque entre 2004 y 2006 el número de controles para detectar consumos indebidos de alcohol se elevó un 23%, pasando de 5.300 a 7.000.

A esos datos, y a otros que completan la intervención policial de los denominados «macrocontroles» -de alcohol, velocidad y documentación, que se han instaurado en Gijón desde 2002- se refirió ayer Begoña Huergo, concejala socialista de Seguridad Ciudadana y Movilidad, en relación con los atropellos que costaron la vida a dos gijoneses y en los que se vieron involucrados conductores que triplicaban la tasa de alcohol permitida.

Huergo se apoyó en esos datos mencionados para afirmar con rotundidad que «Gijón es la ciudad de Asturias que más controles de tráfico hace». Precisamente por la preocupación en torno a la convivencia entre peatones y vehículos en la ciudad, «ya que los accidentes, trágicos como los dos de esta semana, ocurren casi siempre cuando alguien rompe el frágil equilibrio con su imprudencia, como por ejemplo la de beber y seguir cogiendo el coche; eso es una bomba de relojería que, con la velocidad, se multiplica. Pediría una reflexión profunda de la ciudadanía». Y más cuando citó que de entre los conductores con actuación punible, el perfil detectado por los responsables policiales es en un 85% varones, y mayoritariamente entre 30 y 40 años. «No son, precisamente, jovencitos», reprochó la edil de Seguridad. Begoña Huergo considera «moralmente inaceptable» reaccionar con un incremento de medidas preventivas «sólo ante hechos como los ocurridos esta semana». Sostiene que «este Ayuntamiento ha demostrado que su política, a veces calificada de agresiva por su tolerancia cero, es por algo y se extiende a lo largo de los 12 meses desde hace ya cinco años. Y si me dejan, serán otros cuatro más, con igual rotundidad». Por eso, las políticas de prevención en las que «vamos a seguir este año», dijo, están orientadas a la instalación de más balizas luminosas en pasos de peatones, la ampliación de las zonas 30 de limitación de velocidad, la instalación de radares fijos (será para el último trimestre del año) y el radar móvil.

«A los que usan el argumento del afán recaudatorio para atacarnos les diría que estos sucesos demuestran que el tiempo da y quita razones y la campaña de prevención mejor es la de la sanción, porque las otras no se entienden como debieran», dijo Huergo. Por su parte, la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, consideró «lamentables» los dos accidentes mortales y reprochó la «desproporcionada tasa de alcohol» con la que conducían ambos implicados. Y garantizó que, por parte municipal, las medidas de vigilancia y control seguirán incrementándose.