06 de abril de 2008
06.04.2008

Pascua eclesiástica

06.04.2008 | 02:00
Pascua eclesiástica

Los Hechos de los Apóstoles, lectura habitual en la liturgia del tiempo pascual, nos cuentan muchas cosas de las primeras comunidades cristianas, conforta leer que «entre ellos no había pobres porque todo lo tenían en común», pronto aparecen signos de pluralismo carismático y hasta de posturas muy diferenciadas entre los cristianos. Por ahí quiere ir esta mirada, desde mi parroquia, a la actualidad.

Homenaje a Tarancón

 El pasado domingo en este periódico salió una carta, de cuyo autor no quiero acordarme, en la que se ponía por los suelos al cardenal Tarancón, que fuera nuestro Arzobispo de 1964 a 1969; decía el firmante que «tras los cinco años de su estancia en Oviedo, con tantas facilidades para la libertad, el Seminario quedó hecho unos zorros como consecuencia del descalabro posconciliar». El comentario lo considero injusto y miserable.


Esta semana, el arzobispo emérito Fernando Sebastián, nada sospechoso de progresismo, decía en una conferencia: «Es de justicia ofrecer homenaje de gratitud a quienes, como el cardenal Tarancón, pusieron su vida entera al servicio de la renovación conciliar de la Iglesia en España y la convivencia reconciliada y pacífica de todos los españoles. Monseñor Sebastián recordó que «en más de una ocasión» le oyó decir que desde los primeros años del Gobierno de Franco, él ya comenzaba a barruntar que no era bueno que la Iglesia quedase tan unida al régimen de Franco, tan protegida y por eso mismo tan controlada. Veía claro que era necesario separar e independizar la Iglesia del régimen y de las actuaciones del Gobierno. Cuando se firmó el Concordato de 1953, el cardenal Tarancón no estaba seguro de que aquellas relaciones tan estrechas entre la Iglesia y el régimen de Franco fueran lo mejor ni para la Iglesia ni para la sociedad española.


De carácter, dijo don Fernando, «era un hombre tranquilo, tímido y reservado, transigente, nada peleón ni conflictivo y era un hombre piadoso con una piedad tradicional, diríamos que rezador». Recuerdo a este respecto que en un viaje que hice con Tarancón -de Pesoz a Oviedo- vinimos rezando el rosario. Yo  del cardenal Tarancón tengo un recuerdo entrañable y especialmente agradecido por enviarme a Madrid a estudiar Teología Pastoral en el Instituto Superior de Pastoral. El domingo, al leer la injuriosa carta, pensé en salir en defensa de aquel Arzobispo, y Fernando Sebastián me lo dio hecho. 

Obispos y Kikos

Los iniciadores del Camino Neocatecumenal, popularmente conocidos como «los Kikos» (por su fundador, Kiko Argüello), organizaron  en el Centro Internacional Domus Galilaeae situado en el monte de las Bienaventuranzas, unas jornadas para reflexionar sobre la nueva evangelización de Europa. Resulta llamativa la cantidad de cardenales, arzobispos y obispos que asistieron, pero sobre todo sorprende la declaración, carismática y apasionada firmada por los mismos y que dice así: «Nosotros, nueve cardenales y 160 arzobispos y obispos de Europa, nos hemos reunido en convivencia en la Domus Galilaeae durante la octava de Pascua para reflexionar sobre la nueva evangelización desde el mismo lugar donde Jesús proclamó las Bienaventuranzas y desde donde envió a los apóstoles para la misión universal. Nosotros, obispos, reconocemos con gratitud que, entre las muchas gracias que el Espíritu Santo ha concedido a su Iglesia en nuestros tiempos, el Camino Neocatecumenal representa, con su itinerario de formación cristiana, un carisma poderoso que refuerza el impulso misionero que nace de la regeneración bautismal y que da una respuesta a la dramática situación de la descristianización de Europa. Declaramos que el futuro del Camino Neocatecumenal dependerá en gran medida del amor paterno con el que nosotros, obispos, acojamos este carisma, acompañemos de cerca a los seminarios Redemptoris Mater y animemos a las tan preciosas familias de las comunidades neocatecumenales, integrándolas todavía más en la vida de las iglesias locales».


Me gustaría reflexionar con laicos y sacerdotes sobre esta declaración, especialmente sabiendo lo difícil que resulta la convivencia de los militantes del Camino Neocatecumenal y los de otros nuevos movimientos con los cristianos de a pie de nuestras parroqui

José María Díaz Bardales es párroco de La Calzada.

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