24 de abril de 2008
24.04.2008
 
Polémica por uno de los grandes desarrollos del PGOU

El Ayuntamiento advierte a los vecinos de que el plan de Cabueñes es necesario y será irreversible

«Pelearemos hasta las últimas consecuencias», anunció la plataforma tras reunirse con el edil de Urbanismo

24.04.2008 | 05:02
Faustino García y Pedro Sanjurjo (derecha), reunidos con los portavoces de la plataforma de Cabueñes.

M. S.

Miriam SUÁREZ

La postura del Ayuntamiento y la que defiende la Plataforma Ciudadana contra el Muro de Cabueñes «son irreconciliables». Es la conclusión que ayer sacaba este colectivo vecinal tras reunirse durante casi una hora con los concejales de Urbanismo y de la Zona Rural. Los socialistas Pedro Sanjurjo y Faustino García quisieron dejar muy claro que el plan para construir pisos en la parroquia «no es reversible». La respuesta de los vecinos fue igual de contundente: «Pelearemos hasta las últimas consecuencias».

De la reunión no salió ni un solo punto de encuentro. Sanjurjo habla de Cabueñes como espacio urbano; los vecinos lo hacen como parroquia rural. El concejal se refiere al desarrollo urbanístico de la zona como «armónico» y «necesario»; la plataforma lo tacha de «agresivo» y «poco acorde» con el grado de crecimiento de la ciudad. «Discrepamos totalmente», resumió el máximo responsable del Urbanismo gijonés, que decidió comparecer en rueda de prensa, para «manifestarnos ante la alarma desatada por este grupo de vecinos».

El origen del conflicto está en una actuación que viene consignada en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) como C.1, Universidad-Cabueñes. Bajo este código se fijan las condiciones de un proyecto que transformará la parroquia -entre el cruce de Deva y el Parque Científico Tecnológico-, con la construcción de más de 600 pisos y un vial de cuatro carriles. Los vecinos están convencidos de que se formará un muro, «sólo justificable desde el punto de vista del dinero que hay en juego», criticó Cristina Moreno, portavoz de la plataforma.

Para Pedro Sanjurjo la explicación a este polémico desarrollo residencial se encuentra en la propia ficha del plan parcial de Cabueñes. Leyó textualmente: «La actuación tiene dos objetivos principales. Estructurar y dar forma urbana a la conglomeración de equipamientos e instalaciones singularísimas que se han acumulado en esta área sin un orden general inteligible, y contribuir a equipar la gran extensión residencial de Somió, dotándola de un área de centralidad alternativa al centro urbano tradicional».

En definitiva, «la preexistencia de la Universidad Laboral, el tanatorio, el Hospital de Cabueñes o el Parque Tecnológico hace de Cabueñes un espacio netamente urbano, que hay que organizar por la gran actividad humana y carga de tráfico que generan», recalcó el edil, que también vinculó el plan parcial a la llegada del metrotrén a Cabueñes. «El desarrollo ha de ser compatible con la conservación del medio ambiente», advierten, por su parte, los vecinos.

La transformación urbanística de la parroquia abarcará una superficie de 235.000 metros cuadrados. Sanjurjo asegura que la distribución edificatoria del plan está pensada para que la nueva urbanización «se integre» en la zona. «Los edificios de más altura -cuatro plantas y bajo- se alinearán con la avenida principal; los de menos -una más bajo- se situarán junto a las viviendas unifamiliares ya existentes. No creo que se pueda hablar de muro. Y, si utilizamos esa terminología, se podría decir lo mismo de la Universidad o el hospital», apuntó.

En cuanto al vial que acompaña este desarrollo, «se está planteando una solución con amplias glorietas para frenar el tráfico, zonas verdes y un itinerario ciclista, que unirá Las Mestas con la senda de Peñafrancia», prosiguió Pedro Sanjurjo. Lo que él define como «bulevar cuidado» es para los vecinos «una carreterona». Su portavoz denunciaba ayer que «nos han tenido desatendidos durante años y ahora vienen a mejorar la parroquia con un vial de 50 metros de ancho».

La plataforma de Cabueñes, que reivindica un modelo urbanístico de baja densidad «como el de la avenida del Jardín Botánico», tiene prevista una ronda de reuniones con políticos, ecologistas y asociaciones vecinales para tratar de recabar apoyos. Ayer regalaron a Pedro Sanjurjo y a Faustino García sendos ejemplares de «El hombre que plantaba árboles», libro que ya entregaron en su día al presidente regional y a la alcaldesa de Gijón. Este gesto simbólico es sólo el principio de una lucha que los vecinos se están tomando «como una carrera de fondo».

Que el plan parcial de Cabueñes «no admite discusión» es algo que ayer se repitió, una y otra vez, en la comparecencia de los concejales Pedro Sanjurjo y Faustino García. El responsable de Urbanismo alegó que «dicho plan tiene su origen en el PGOU, que fue objeto de adaptación hace dos años; no tendría sentido que se volviese a revisar». A lo que García añadió: «Estamos abiertos a la participación ciudadana, pero el PGOU ya se discutió en su momento, con todo lo que conllevó».

Así se lo trasladaron también a la plataforma de Cabueñes, cuya portavoz rebatió a los ediles recordándoles que «el PGOU se aprobó, sí, pero fue contestado en la calle por 30.000 personas». Cristina Moreno no sólo sacó a relucir las tres «marchas verdes» contra el PGOU, también se refirió a los datos demográficos del municipio, cuyo crecimiento se situó en un 0,8 por ciento, «sólo» 1.000 habitantes por año. Ésta será una de sus alegaciones contra el plan de Cabueñes, ahora en fase de información pública.

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