25 de abril de 2008
25.04.2008
 

Corín Tellado cumple 82 años

25.04.2008 | 02:00
Corín Tellado cumple 82 años

Querida Corín Tellado: Como todos los años, dos días después de la animación de los actos culturales del Día del Libro llega tu cumpleaños. ¡Muchas felicidades para tus 82 años! Después de celebrar a Miguel de Cervantes, te festejamos a ti, «la escritora más leída en castellano después de Cervantes», como siempre proclamó la prensa y lo confirmaron los cuatrocientos millones de ejemplares vendidos.Tengo ante mí una publicación sobre Jesse Fernández, el gran fotógrafo cubano de ascendencia asturiana que vino a tu casa de Roces a retratarte, a comienzos de los años ochenta, siguiendo la huella trazada por Vargas Llosa y Cabrera Infante. Dicen de él que es uno de los diez mejores fotógrafos del mundo y que, con frecuencia, en compañía de su amigo Guillermo Cabrera Infante, había captado con su Leica M.4, casi siempre en blanco y negro, a los personajes más famosos que se cruzaron con él en América y en Europa durante los cerca de treinta y cinco años que duró su actividad artística.La Leica de Jesse Fernández capta no sólo los detalles y el clímax que envuelve a los personajes, sino su gesto, su mirada y hasta podríamos decir que sus pensamientos: a Hemingway, en el casino del hotel Riviera de La Habana; a Marlene Dietrich, con sonrisa enigmática; a Jorge Luis Borges, compartiendo sofá con su madre, en un hotel de Nueva York, y, claro, tú también estás ahí; el mismo Cabrera Infante escribe el pie de tu foto: «¿Yo popular? Eso se lo dirá usted a todos». Porque él había observado tu gesto de incredulidad, como si no creyeras que tu fotografía tenía que ocupar por derecho un puesto entre los personajes más famosos del siglo XX. Pero, al mismo tiempo, el artista había captado también una mueca de disgusto. Quizás aún no se sabía que la editorial que publicaba tus novelas desde hacía más de treinta años y, con un magnífico sistema de difusión, las hacía llegar hasta el último rincón del mundo hispanohablante estaba pasando por una delicada situación económica. Si la editorial quebrara y cerrara sus puertas -como sucedería unos años más tarde-, no lo sentías por ti, ya que, libre de compromisos y contratos, podrías hacer lo que anhelabas desde hacía tiempo: escribir novelas largas. Pero qué otra editorial podría contar con el entramado empresarial para distribuir tus novelas y que ningún lector quedara sin recibir lo que diariamente escribías para solaz de tus seguidores.En esta fotografía se te ve sencilla y natural, en tu entorno familiar, sentada delante de tu casa de verano «Villadobe», de Roces, una vez terminada tu jornada de trabajo, que había comenzado a las seis de la mañana. El fotógrafo aprovecha la luz natural de la tarde de verano. Sin joyas ni complementos -collar, pañuelo al cuello- con los que sueles adornarte cuando posas ante una cámara; vistes ropa de trabajo, blusa camisera y jersey, pues, aunque luce el sol, nunca sobra una manga larga en nuestra tierra. Un reloj con correa de cuero y las uñas cuidadas como siempre, pero el peinado luce al desgaire, como dices de tus heroínas, es decir, no está de peluquería, sino al natural. Jesse Fernández quería, sobre todo, fotografiar tu mirada, que refleja la inquietud, el desasosiego que sentías en aquel momento imaginando que tus novelas no pudieran llegar puntualmente a los quioscos, librerías, «cuenterías» de los lejanos países. Porque qué sería de aquellos personajes que el novelista chileno Luis Sepúlveda creó en su novela «Un viejo que leía novelas de amor», aquel entrañable Antonio José Bolívar Proaño, que, viviendo en un rincón perdido de la Amazonía ecuatoriana, mitigaba su soledad leyendo las novelas de amor y sufrimiento que el Dr. Rubicundo Loachamín le traía cada seis meses desde El Dorado. Hasta allí llegaban tus novelas, gracias a una distribución adecuada, pero si ésta fallaba, quién proveería de novelas a los millones de lectores, como Antonio José Bolívar Proaño, extendidos por tantos lugares alejados. Esta inquietud que te embarga supo captarla la Leica de Jesse Fernández.Ahora, pasados los años, otras editoriales siguen publicando tus novelas y la revista «Vanidades» difunde tu novela quincenal, desde Miami, para todos los lectores de América. El Canal Sur de Andalucía te entrevistó hace pocos días porque todos los medios quieren testimoniarte la admiración y el cariño que tú y tu obra suscitáis.Y yo, desde las páginas de LA NUEVA ESPAÑA, te deseo, en nombre de todos los que te queremos y admiramos, unos 82 años largos y felices.María Teresa González es catedrática de Francés y autora de «Corín Tellado. Medio siglo de novela de amor» y del trabajo de investigación

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