07 de mayo de 2008
07.05.2008
david ordóñez solís
Profesor del Centro Asociado de la UNED en Asturias
 

«La globalización ha hecho del universo un gran cayuco con ciudadanos de dos niveles»

«Hace falta un mecanismo internacional para regular los flujos migratorios y de mercancías»

07.05.2008 | 02:00
David Ordóñez, a las puertas del Centro Asociado de la UNED en Asturias.

C. JIMÉNEZ


David Ordóñez es profesor-tutor del centro asociado de la UNED en Asturias, magistrado del Juzgado de lo contencioso-administrativo número 4 de Oviedo y especialista en Derecho europeo por la Universidad de Bruselas. Acaba de publicar la obra «El cosmopolitismo judicial en una sociedad global» en la que aborda la situación de la justicia ante los retos del mundo globalizado, una obra que viene a reforzar la labor del Centro Asociado de la UNED en el área de Derecho.


-Justicia y globalización. ¿Cuál es la conexión entre ambos conceptos?


-Normalmente, la globalización se relaciona con el sistema económico, pero hasta ahora nadie ha hablado del Derecho. En Europa, en cambio, se ha logrado un cierto control con una serie de mecanismos judiciales con los que nos va muy bien. No existe un organismo internacional vinculante que esté por encima de todos los estados para la protección de los derechos de las personas.


-¿Podría trasladarse el modelo europeo al resto del mundo?


-Sí, es perfectamente asumible utilizar esta experiencia para garantizar los derechos de los ciudadanos. Se intentó hacerlo con dificultad en América Latina y África, pero fue difícil porque existen unas diferencias económicas y sociales muy grandes. En EE UU, en cambio, viven en el unilateralismo y el provincianismo jurídico donde el único derecho es el suyo.


-¿Propone entonces crear nuevos tribunales?


-No es necesario establecer nuevos mecanismos de control, sino que los que ya hay puedan hacer algo más. En la globalización el Estado se diluye y falta una regulación en los flujos migratorios y de mercancías en el ámbito internacional. La inmigración es el principal problema del siglo XXI; hace falta un mecanismo universal que lo tenga en cuenta.


-¿Cuál debe ser el papel de la justicia en ese contexto?


-Es un mecanismo más para tener una democracia participativa y deliberativa. Su papel es el de garante de que las decisiones que se toman en el ámbito internacional son ajustadas a Derecho, racionales y razonables.


-¿Propugna una mayor intervención del poder judicial?


-Lo que propugno es que el juez participe en un proceso de gobernanza nacional, europea e internacional para tener una sociedad ordenada y decente.


-¿Y quién regula al juez?


-La Constitución, la propia ley y la sociedad a la que nos debemos y nos demanda legitimidad.


-Una cuestión difícil en una sociedad con un poder económico fuerte.


-No debe haber ningún tipo de contaminación entre unos y otros. La justicia debe estar al margen de cualquier presión económica y creo que lo está. Ésa es la grandeza de esta profesión: que nadie tiene privilegios. Cuando uno y otro poder se confunden la sociedad no funciona.


-¿Cuáles han sido las consecuencias de la globalización desde la perspectiva del Derecho?


-La globalización ha hecho del universo un cayuco, con ciudadanos de primera y de segunda, pero si se produce un agujero en esa barca nos vamos todos a pique. Para ello debe haber un cierto rumbo entre todas las instituciones. Hay que buscar una manera de que todos podamos convivir, un equilibrio; es una cuestión de justicia social.


-Podría tildarse de utopía.


-No es utopía, es una necesidad. Es una cuestión de carácter práctico porque si no se arreglan los desajustes esto va a ir muy mal.


-¿Qué soluciones se pueden aportar desde el mundo del Derecho?


-El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial no dan respuestas. Se hace todo de manera precipitada y los problemas son bastante acuciantes. La solución es encontrar un punto de equilibrio contra la desmesura. Ésa es precisamente la característica del juez: poner mesura y prudencia ante un problema.


-¿Cuáles son los retos de la justicia en el siglo XXI?


-Es necesario que no se colapse. Corre peligro de morir de éxito si existe una excesiva confianza del ciudadano en la justicia. No obstante, considero que en España tenemos una extraordinaria calidad humana y profesional en este órgano que, en general, goza de muy buena salud.

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