En tres semanas de 1928 se levantó un estadio para «16.000 almas»

En la fotografía superior, una imagen de la ya entonces vetusta Gradona reconstruida tras el incendio de 1931. En la imagen inferior, un aspecto de la Tribunona durante el partido de su inauguración, el 11 de septiembre de 1971. / «el libro del sporting»
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Tuvieron que pasar varios años hasta que el Real Sporting hiciera una reforma de cierta enjundia en su «stadium». Con ocasión de la visita a Gijón del Príncipe de Asturias, el 31 de agosto de 1924, para clausurar la I Feria de Muestras, se organizó en El Molinón un partido entre el Real Sporting y el Stadium Avilesino. Ganaron los avilesinos por dos goles a uno.

En tres semanas de 1928 se levantó un estadio para «16.000 almas»
El 2 de septiembre, en las páginas de «El Noroeste» todo eran elogios: «Un verdadero esfuerzo hubo de realizar el Sporting para presentar el campo del Molinón en la forma que se hizo el domingo último. En tres días acondicionó el terreno de juego dejándolo en inmejorables condiciones y reparó graderías y tribunas y ejecutó obras de pintura».
En su «Página Deportiva» del martes 20 de marzo de 1928, «La Prensa» anunciaba: «El partido España-Italia será en Gijón». Era el primer encuentro entre selecciones nacionales que se disputaría en Gijón y en Asturias. «Ricardo Zamora nos dice que el mejor terreno de juego de España es el de El Molinón. Y esa autorizada opinión avala la celebración en nuestra villa del partido España-Italia».
Los acontecimiento se precipitaron. El 27 de marzo «La Prensa» ya informaba de que «ayer dieron comienzo las obras de reforma y ampliación de El Molinón (...) Se agrandará la grada, que tendrá quince filas y será retirada para dejar entre ella y la balaustrada un pasillo de cinco metros de anchura. Estará colocada paralela al campo y ocupará todo el lateral. Toda la parte existente detrás del gol del fondo será preferencia, y allí se construirá una gradona de quince filas. Desaparece en el lateral de preferencia todo lo existente en la actualidad y en toda la extensión de la línea del campo de juego se construirá la localidad cubierta, o sea, una fila de ochenta palcos, y tras de ella un pasillo y después doce filas de gradas (...) Esta grada cubierta tendrá capacidad para cuatro mil personas, y toda la reforma dará una cabida al campo de quince a dieciséis mil almas».
Y el 1 de abril «La Prensa» elogiaba: «Pocas veces hemos visto que se tome un asunto con tanto interés como éste del partido Italia-España. Y es sencillamente porque todo el mundo se ha dado perfecta cuenta de la suma importancia que esta contienda deportiva significa para nuestra villa, no sólo en su aspecto futbolístico, sino en el económico»
El 21 de abril se hicieron las pruebas de resistencia de la gradería central cubierta, de 114 metros de longitud. Las firmaron los ingenieros Jesús Fernández, Roberto de Agustina, Ismael Figaredo y José María Elizalde. En la construcción de la tribuna se emplearon 238 toneladas de cemento Cangrejo y Cangrejo Diamante, «desencofrándose el corriente a los cuatro días y el Diamante a las veinticuatro horas». En diez días se construyó la parte de cemento de la tribuna de preferencia. La S. A. Juliana Constructora Gijonesa se hizo cargo de la cubierta metálica. «Se dio principio en los talleres el día 3 de abril y quedaron terminadas y montadas el día 16 del mismo mes».
El partido se disputó el 22 de abril y el 24 «La Prensa» volvía a elogiar «la formidable obra que ha realizado el Real Sporting, construyendo en veinte días uno de los mejores y más capaces campos de España».
El 27 de septiembre de 1931, en los albores de la II República, la afición rojiblanca salió más que satisfecha de El Molinón: el Sporting había ganado por 6 goles a 1 al Racing de Santander. Duró poco la alegría. Leemos en «La Prensa» el día 29: «El domingo, poco después de las ocho y media de la noche, comenzó a circular por las calles la noticia de que en el estadio de El Molinón se estaba desarrollando un violento incendio (...) Las llamas se podían apreciar desde la playa, pues habían hecho presa en la magnífica tribuna cubierta (...) Parece ser que el siniestro tuvo su origen en el departamento donde se guardan las sillas de los palcos, suponiéndose que entre ellas quedara una punta de cigarro que luego originó tan serio y desagradable trastorno».
Pero la Gradona se reconstruyó, no sin serias dificultades económicas para el Sporting, y estuvo en servicio varias décadas. Durante la presidencia del Sporting de Carlos Méndez Cuervo (1968-1973) se acometió, por fin, la construcción de una nueva tribuna de preferencia, la actual Tribunona, aprovechando una estructura levantada a principios de los años cincuenta y que había servido como apéndice del recinto de la Feria de Muestras.
El sábado, 11 de septiembre de 1971, «con un lleno extraordinario», contó LA NUEVA ESPAÑA al día siguiente, se inauguró la Tribunona, con un invitado de honor: el gijonés Torcuato Fernández-Miranda y Hevia, entonces ministro secretario general del Movimiento. Ganó el Sporting 3 a 2 al Athletic de Bilbao, con dos tantos de Quini (de penalti) y el tercero de Churruca. Se ponían los cimientos del mejor Sporting que hubo hasta ahora: el «Eurosporting».
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