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Ecologistas tachan de «irreal» la salvación por Cepesma del delfín atrapado en El Musel

Mavea acusa al Puerto de rechazar una oferta de Ric O'Barry, el entrenador de «Flipper», para rescatar al cetáceo

El delfín, en una foto tomada en El Musel.

El delfín, en una foto tomada en El Musel. / a.

J. L. A.

El grupo ecologista Mavea calificó ayer de «irreal» la versión ofrecida por la Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especies Marinas (Cepesma) sobre la liberación, y el posterior avistamiento, en San Juan de Nieva del delfín que permaneció atrapado en El Musel durante más de medio año. Según Mavea, el cetáceo salió a mar abierto por propia iniciativa y no por el sistema de ultrasonidos instalado por la Cepesma, que fue, a su juicio, un fracaso.

Es más, Mavea criticó ayer la posición de la Autoridad Portuaria de Gijón ante los planes para la salvación del delfín, condenado a una muerte segura si no salía de la dársena donde se ejecutan las obras de ampliación de El Musel. Según la citada organización, la asociación holandesa The Bright Eyes Society se preocupó por la situación del animal atrapado y se puso en contacto con el estadounidense Ric O'Barry, entrenador del famoso delfín televisivo «Filpper» y especialista en el rescate de cetáceos, que se mostró dispuesto a acudir a Gijón. «Pese a la experiencia mundial de este experto, el Puerto prefirió encargar a la Cepesma la liberación del animal», manifestó ayer un portavoz de Mavea.

Según las explicaciones ofrecidas por Luis Laria, presidente de la Cepesma, esta coordinadora conservacionista llegó a la conclusión de que el delfín localizado por casualidad en San Juan de Nieva era el que estuvo atrapado en el Musel al reconocer una inconfundible cicatriz en el animal. «No es así: el delfín que estuvo en El Musel no tenía marcas, como se observó muchas veces», respondió ayer Mavea.

Según esta última organización, pescadores y naturalistas se ofrecieron para salvar al delfín con el uso de sus propias embarcaciones y redes: «El Puerto denegó el permiso, y, a pesar de la pérdida de tiempo que supuso el intento de la Cepesma, siguió sin querer saber nada; el 21 de septiembre reconoció el fracaso, pero siguió apostando por la labor de la Cepesma, que no volvió a hacer nada por sacar al delfín de las obras».

El cetáceo que está en el centro de esta polémica entró en las obras de ampliación de El Musel en abril de 2009, junto con otro delfín listado. Maeva aseguró que dio la voz de alarma para evacuar a ambos animales: «No se nos hizo caso y uno de los delfines murió al mes siguiente». Para Mavea, la versión ofrecida por Luis Laria, y publicada por este diario el pasado lunes, supone un «falseamiento» de la realidad «al afirmar que el animal tenía una cicatriz en el costado derecho y que fue el mismo que se vio hace unos días en la ría avilesina». La presencia del delfín en la obra de El Musel, donde estaba condenado a una muerte segura, como ocurrió con su compañero, tuvo en alerta a muchos gijoneses.

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