08 de mayo de 2010
08.05.2010
40 Años
40 Años

«La crisis es el altavoz para que vuelva el sentido común a la economía»

«Debemos elegir mejor a nuestros gobernantes; la sonrisa y la alusión a pactos no resuelve problemas reales»

08.05.2010 | 02:00
Javier Fernández Aguado en un momento de su conferencia.

Catedrático del área de Dirección General del Foro Europeo

C. JIMÉNEZ


Javier Fernández Aguado, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid, catedrático del Área de Dirección General en el Foro Europeo, Escuela de Negocios de Navarra y presidente de la Asociación Internacional de Estudios sobre Management (la ciencia de la gestión directiva) está considerado uno de los mayores expertos contemporáneos en gobierno de personas y organizaciones. Ayer habló en Gijón sobre la gestión de lo imperfecto como clave en la negociación empresarial, en el cierre de las Jornadas Nacionales de Organismos de Solución Extrajudicial de Conflictos Laborales, organizadas por el servicio asturiano SASEC.


-¿Es posible realizar una gestión de lo imperfecto?


-Gestión de lo imperfecto es un modelo de diagnóstico organizativo que diseñé en el año 2000 y desde entonces lo he empleado para más de 150 organizaciones en más de 20 países. Permite realizar una especie de analítica de una organización a partir de seis aspectos: el entorno, la estructura, las personas, uno mismo, la comunicación y los clientes, o en el caso de la Administración pública, la relación con los ciudadanos. El modelo parte del principio de que no hay organizaciones perfectas, ni públicas ni privadas; sólo hay dos tipos de organizaciones: aquellas organizaciones imperfectas que lo hacen mal y se regodean de ello y las que diagnosticando lo que hacen mal, se enfrentan a sus imperfecciones para reducirlas.


-¿También es válido para tiempos de crisis?


-Quizá sea más válido que nunca porque esta crisis lo que nos ha demostrado es que equivocar alguna de las preguntas esenciales conduce al desastre. Desde el punto de vista mercantil y financiero, las preguntas esenciales son: ¿qué vendo? ¿a quién se lo vendo? ¿por qué me compran? ¿durante cuánto tiempo? y ¿cuánto gano? La más relevante es por qué me compran o cuáles son mis ventajas competitivas. Esta crisis ha venido provocada por soslayar esa pregunta y centrarse únicamente en cuánto gano, dicho en términos cinematográficos, qué hay de lo mío. La rentabilidad es sólo consecuencia de hacer bien las cosas.


-¿Qué sectores van a salir reforzados de esta crisis?


-Más que un sector yo creo que es una facultad, que sería la del sentido común. A mí me gusta decir que a esta crisis se le puede aplicar aquello que decía el autor británico Lewis utilizando la terminología teológica de que el dolor es el altavoz que Dios utiliza para que el hombre le escuche. Yo traslado esa expresión al mundo de la economía y digo que la crisis es el altavoz para que empresarios, directivos, administración pública y, ojalá también los políticos, vuelvan al sendero del sentido común.


-¿A quien cabe achacar el origen de esa espiral decreciente?


-Hay un error grave en la estructura administrativa. En nuestro país, en concreto, viene originada por un lamentable diseño sobre todo en la comunidades autónomas al intentar replicar un modelo estatal en 17 regiones. Eso no hay economía que lo sustente. Desafortunadamente no se están tomando medidas por motivos ideológicos y por una carencia de preparación técnica en las personas que deberían afrontar esos cambios.


-¿Cuáles debe ser las cualidades de un buen líder?


-Eso depende de qué organización deba liderar. En el caso de los políticos sería deseable que se les exigiera una preparación técnica equivalente al menos, si no superior, a la que se reclama para el nombramiento de un director general en una compañía y, desafortunadamente muchos de los políticos no superarían el aprobado en ese examen, ni siquiera para una empresa pequeña. Por tanto, poner en sus manos una organización tan grande como un país o, en algunos casos, una comunidad autónoma es lamentable y ahora estamos recogiendo los frutos de haber puesto en manos inapropiadas diferentes aspectos de temas muy complejos.


-¿Y el gestor empresarial?


-El gestor empresarial tiene que ganar en perspectiva aunque me gusta decir que el nivel medio de los directivos en España es muy bueno. Contamos con una gran ventaja que es la flexibilidad. Hay algunos que han sabido hacer sus deberes y otros que deafortunadamenta actuaron más como cigarras que como hormigas pero hemos tenido a muchos directivos con una mentalidad de hormiga que es lo que hace que este país siga funcionando.


-¿Qué cabe aprender de esta etapa de incertidumbre económica?


-Muchísimas cosas. Una de ellas que debemos elegir mejor a nuestros gobernantes porque en los momentos en que todo va bien basta con sonreir para que las cosas vayan bien pero en los momentos de incertidumbre necesitamos contar con gente preparada. La sonrisa o la continua alusión a pactos no resuelve problemas reales.


-¿El final de la crisis está próximo?


-Si se afrontasen las reformas precisas, sí. Si se continúa poniendo tiritas a una economía que tiene un cáncer entonces no sólo no nos curaremos sino que se agudizará. Ojalá que las personas que tienen en su mano esa decisiones las afronten de una vez y seriamente porque día que pasa, día que se acentúa el problema. Afortunadamente, yo soy optimista por naturaleza y confío en que después de todo esto se imponga el sentido común sobre unas reformas que si no se hacen ahora serán tan drásticas y dramáticas como las que se están afrontando en Grecia.


-¿Qué medidas deberán afrontarse en España?


-Uno de los elementos que antes o después habrá que afrontar será la reforma del mercado laboral. Tenemos un sistema heredado del franquismo con una mentalidad paternalista hasta niveles escandalosos. En la transición democrática en vez de reflexionar sobre ello se ha fomentado hasta el punto de que, como no sabemos ahorrar, la empresa tiene que hacernos 14 pagas para que los españoles podamos afrontar las vacaciones o las Navidades. Eso llevó a una rigidez en el sistema que nos ha introducido en la crisis de manera consistente.


- ¿Alguna propuesta concreta?


-No es una cuestión ideológica sino de sentido común y de conocimiento de la economía y de la matemática. Superados los obstáculos ideológicos habrá que afrontar la transformación del mercado laboral que es lo que hace que podamos volver a competir a nivel internacional porque, a día de hoy, la deuda de España es insostenible.

«La ventaja de los directivos españoles es que gozan de una gran flexibilidad»


«Sería deseable que a los políticos se les pidiera una preparación similar al director de una empresa»


«No existe la organización perfecta, ni pública ni privada. La base es reducir las imperfecciones»


«Estamos recogiendo los frutos de haber puesto en manos inapropiadas temas muy complejos»

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