R. GARCÍA

Nunca imaginaron que la riña familiar por la repartición de una herencia fuera a tener tanto recorrido. Un recorrido de cinco kilómetros: la distancia que una gijonesa realizó subida en el techo del vehículo de su cuñada, María Dolores Menéndez Gallinal, tras una disputa a cuenta de la panera de una finca común del concejo de Carreño. Menéndez Gallinal fue detenida el pasado viernes por conducir durante varios kilómetros con su cuñada de «paquete» en el techo de su auto. La acusada asegura que no sabía que la llevaba encima: «Yo sólo quería salir de la finca porque la mujer de mi hermano me estaba abollando el techo con golpes y patadas». En esta sorprendente película hay amenazas, golpes, partes de lesiones y denuncias cruzadas. El escenario: una finca situada en La Arquiella (Carreño). Las protagonistas: dos cuñadas enfrentadas por un terreno de 25.000 metros cuadrados.

Las desavenencias entre estas dos gijonesas, ambas denunciante y denunciada a la vez, comenzaron hace años. De hecho, Dolores Menéndez, a sus 62 años, no recuerda si alguna vez se llevó bien con su cuñada. Pero los problemas se enquistaron cuando Dolores y su hermano tuvieron que repartir la herencia de sus padres. Una finca situada en Carreño se convirtió así en el principal escollo para la relación entre cuñadas. Dolores Menéndez había construido en ese terreno una panera que alquilaba con frecuencia a turistas: «En un primer momento dividimos la finca en dos y no pasó nada, pero de pronto a mi cuñada le entró en la cabeza que la panera que yo había comprado para disfrutar los veranos era también suya, y ya empezó a hacerme la vida imposible insultando a todo el que venía por aquí». La situación llegó a tal punto que ambas partes dejaron por un tiempo de visitar la finca para no verse. Hasta el pasado viernes.

Las fuertes lluvias de la última semana habían dañado la panera y Dolores Menéndez se presentó en el lugar con varios expertos «para dar parte al seguro de los daños». Nada más llegar se dieron cuenta de que no estaban solos en la finca: «Mi hermano estaba allí con su mujer y toda su familia y casi ni nos dejaron entrar». Tras un fuerte cruce de acusaciones, los empleados del seguro decidieron dejar el peritaje para otro momento: «Pensamos en volver después de comer esperando que ya se hubieran ido». No acertaron. Su hermano y su cuñada seguían en la finca.

«Entonces vinieron a insultarnos y mi cuñada se montó encima de mi coche, lo abolló y le dio patadas, rompió el retrovisor y me pegó a mi hasta que cansó», mantiene Dolores Menéndez. La conductora decidió entonces arrancar el vehículo: «Ni me enteré que mi cuñada estaba encima, aunque luego la oír gritar». La denunciada asegura que la mujer de su hermano «tuvo tiempo de bajarse varias veces pero no lo hizo». Para evitar que ocurriera una desgracia tuvo que mediar un conductor, que adelantó a las gijonesas en la carretera S-239 y obligó al coche, en el que se producía la kafkiana imagen, a frenar en seco.

La historia no acabó ahí. Dolores volvió a la finca y se reencontró con su hermano que, según su versión, comenzó a golpear al vehículo. Pocos minutos después llegaría la Guardia Civil para calmar los ánimos. «Estuve declarando hasta las tres de la madrugada y lo pasé muy mal, pero yo también denuncié», aseguraba ayer, desde su domicilio de Gijón, Dolores. Los agentes de la Benemérita tomaron declaración a todos los imputados y los testigos y el asunto está en manos del Juzgado.

Dolores Menéndez concluye su relato con una afirmación: «La finca vale una fortuna pero es de las dos familias». Si quieren vender, no tendrán más remedio que hacer el viaje juntas.