M. CASTRO

El acceso a la presidencia de la Cámara de Comercio de Gijón del actual vicepresidente primero, Félix Baragaño, se ha complicado después de que el empresario, vinculado a la patronal del metal, haya perdido un buen número de apoyos entre los miembros de la Cámara que impulsaron su candidatura hace un año. Esa pérdida de apoyos incluye la de algunas de las personas que Baragaño eligió para que le acompañaran en el comité ejecutivo de la entidad. Personas en su día afines a Baragaño coinciden ahora con otros del sector de Luis Arias de Velasco en cuestionar la idoneidad del empresario de Femetal para relevar a Arias y abogan por buscar un candidato de consenso.

En las elecciones camerales que se celebraron entre marzo y abril del año pasado, Baragaño disputó la presidencia de la entidad a Luis Arias de Velasco. La pugna acabó con un empate entre ambos contendientes en una primera votación del pleno cameral. Luego, la mediación del presidente de FADE, Severino García Vigón, propició un acuerdo por el que Arias de Velasco sería presidente durante dos años y Baragaño su vicepresidente primero, para relevarle a continuación, algo que debería producirse en abril de 2012.

Aquella componenda se hizo con el rechazo de la mayoría de los empresarios que habían apoyado la candidatura de Baragaño. De los 24 miembros del pleno que le habían votado inicialmente, 17 no dieron el apoyo al acuerdo, que se suscribió sin consultarles. La situación se complica ahora con el distanciamiento de miembros del comité ejecutivo cameral que se habían mantenido fieles a Baragaño tras aquel acuerdo.

El distanciamiento quedó patente en la reunión que mantuvieron los miembros del comité ejecutivo el pasado día 9, que giró en torno a la complicada situación económica de la Cámara. El director general, Camilo Vázquez, informó en esa reunión de que la Cámara cerrará 2011 con unas pérdidas de unos 400.000 euros si no se toman medidas correctoras. Varios directivos de los dos sectores que habían competido en las elecciones plantearon que ante esa situación era imprescindible ajustar la plantilla de la Cámara, a lo que se opuso Baragaño, quien abogó por buscar medidas para reducir el déficit sin tener que reducir personal.

Esa postura llevó a miembros del comité ejecutivo a cuestionar, con posterioridad a la reunión, la idoneidad de Baragaño para tomar las riendas de la Cámara de Comercio en un momento en el que consideran imprescindible que haya que aplicar medidas duras para garantizar la viabilidad de la institución, en especial después de que el Gobierno de Zapatero haya privado a las cámaras de una de sus vías de ingreso, al suprimir la adscripción obligatoria a las mismas de las empresas. La situación es especialmente acuciante si se tiene en cuenta que durante los últimos años la Cámara de Comercio ha acumulado cuantiosas pérdidas, con una media de unos 400.000 euros anuales de déficit. El próximo día 31 la dirección cameral presentará al pleno las cuentas del año 2010, con un déficit que puede rondar los 800.000 euros, frente a los 16.000 euros de beneficio de 2009, año en el que, según algunas fuentes, se maquillaron las cuentas.