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«Un Mundial de fútbol puede generar 4.000 millones, pero la tajada se la lleva la FIFA»

«Gijón se ha consolidado como un referente organizativo internacional en el campo de la economía del deporte»

Plácido Rodríguez Guerrero, en el patio de la Laboral.

Plácido Rodríguez Guerrero, en el patio de la Laboral. / lne

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Plácido Rodríguez Guerrero

Catedrático de la Universidad de Oviedo y presidente de la Fundación Observatorio Económico del Deporte

Ángel CABRANES

El deporte profesional se ha convertido en las últimas décadas en una industria que busca maximizar sus resultados más allá de la cancha. Desde golpes de efecto con fichajes multimillonarios a contratos de publicidad con altas multinacionales. Plácido Rodríguez Guerrero (Valdelageve, Salamanca, 1953) conoce a la perfección las técnicas para alcanzar la excelencia económica, herramientas que ha aplicado en los últimos años al ámbito deportivo. Catedrático y profesor de la Universidad de Oviedo, preside la Fundación Observatorio Económico. Una institución desde la que acaba de prestar sus servicios a la Federación Española de Fútbol. El que fuera presidente del Sporting realizó un análisis cuantitativo y cualitativo de la candidatura de España y Portugal para organizar el Mundial de fútbol en el 2018. Ese análisis fue presentado hace sólo unos días en el congreso de Economía y Deporte celebrado en la Laboral y en cuya organización está implicado Rodríguez Guerrero desde hace seis años.

-¿Por qué cree que Rusia fue finalmente el país elegido para organizar el Mundial de 2018?

-Creo que a la FIFA le interesó mover el dinero que genera este tipo de evento en un país en el que se realizaría una inversión en doce nuevos estadios. Apostó por el movimiento monetario en países emergentes y no por la solvencia. Nuestro primer estudio, presentado hace dos años, analizó los puntos fuertes y débiles de España. En él valorábamos como una de las ventajas el gran número de infraestructuras con el contábamos, campos de fútbol mayoritariamente. La elección final nos demostró que estábamos equivocados.

-¿Cómo valoró en términos generales la candidatura española?

-Personalmente, creo que teníamos la mejor candidatura. Además confiaba en la capacidad negociadora del presidente de la Federación, Ángel María Villar. Lo que no advertí es que mucha gente no pensó en lo mejor, sino en lo conveniente.

-¿Qué repercusión económica habría tenido para España organizar esta competición?

-La repercusión económica sería relativamente importante. Puede llegar a mover unos 4.000 millones de euros, pero digamos que la gran tajada se la lleva la FIFA. Es algo que me parece legítimo, ya que ellos son los creadores de la Copa del Mundo. La cantidad que queda en el país es importante, pero menor.

-¿La acusada competitividad en el mundo del fútbol ha llevado a que los clubes presten más atención a su ámbito económico?

-Sin duda. No sólo en el mundo del fútbol, también en otros deportes. Existen elementos importantes difíciles de cuantificar como la evaluación de los retornos económicos en inversión publicitaria, en los que los estudios económicos son clave. La gente que se dedica a gestionar el deporte en nuestro país realiza todo este tipo de estudios con la misma exhaustividad que si se tratara de otra clase de industria. No creo en esos tópicos que los acusan de falta de profesionalidad.

-¿Qué papel desempeña la investigación en algo tan popular como el deporte?

-Se suele decir que en cada persona hay un presidente o un entrenador de fútbol, y además, se considera el mejor. Instituciones como la Fundación Observatorio Económico acerca a la opinión pública datos contrastados y auditados para la toma de decisiones. Permiten basarse en realidades y no en ficciones que pueden llevar a conclusiones equivocadas. No se puede decir que hay futbolistas con sueldos de escándalo cuando no sabemos en qué medida contribuyen a generar dinero para su club. Esas cosas hay que analizarlas con los instrumentos de los que disponemos los economistas para llegar a conclusiones veraces.

-¿Qué conclusiones extrae de la sexta edición del congreso de economía y deporte organizado por la entidad que preside y que acaba de finalizar en Gijón?

-Significó la consolidación de Gijón como referente organizativo mundial en el campo de la economía del deporte. Que hayan vuelto los mejores conferenciantes en esta materia cinco años después de la primera edición que hicimos en la Escuela Jovellanos lo demuestra. Tener la oportunidad de escuchar al estadounidense William Green, que está dentro de los cinco mejores «económetras» del mundo, es un indicativo. Somos un foro en el que se permite discutir distintos puntos de vista teóricos y a la vez iniciar y coordinar proyectos comunes entre empresas y universidades de distintos países.

-¿Cuáles son los proyectos que se presentarán en este congreso el año que viene?

-En el 2012 el tema será «Deporte y competición». Por ejemplo, valoraremos cambios como la repercusión de que las victorias en el fútbol se valoren con tres puntos y no con dos, como hace unos años. En el 2013 profundizaremos sobre la nueva ley de Apuestas.

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