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González Riestra, S. L. pujará por el achatarramiento de Mina La Camocha

La empresa, que ya desguazó dos grúas de Naval Gijón, se interesa por el derribo de instalaciones, que incluye un castillete

Castillete del pozo 2, que se prevé derribar, junto a todos los edificios colindantes, salvo la chimenea.

Castillete del pozo 2, que se prevé derribar, junto a todos los edificios colindantes, salvo la chimenea. / ángel gonzález

M. CASTRO

La empresa gijonesa Daniel González Riestra, S. L., la mayor chatarrería de Asturias, pujará por el derribo de gran parte de las instalaciones industriales de Mina La Camocha para convertir en chatarra las más de 3.000 toneladas de acero que se estima que acumulan. La firma gijonesa es una de las empresas de reciclaje de metales y derribos que se han interesado por este negocio, incluyendo la avilesina Posada Organización, la cántabra Chatarrería y Desguace Antonio Berrio y la vizcaína Lezama Demoliciones, junto a otras empresas de León y Palencia.

Daniel González Riestra, S. L., una de los grandes del sector en España, ya desguazó en 2009 dos grúas y la compuerta del dique seco del astillero Naval Gijón, una pérdida de patrimonio industrial considerada irreparable por el colectivo que promueve la conservación del patrimonio de ambas industrias. Ahora, uno de los dos castilletes de Mina La Camocha, el correspondiente al pozo número dos, correrá el mismo destino si el Ayuntamiento de Gijón concede los permisos necesarios para el derribo.

La administración concursal de Mina La Camocha abrió el pasado 19 de mayo un plazo de un mes para presentar ofertas por los derribos y el aprovechamiento de esos materiales. Las instalaciones que se prevén derribar son todos los edificios en torno al pozo número dos (incluyendo el castillete), salvo la chimenea. También se prevé derribar el lavadero del pozo número 3, las citas transportadoras, tolvas y silos en torno al mismo; el antiguo aparcamiento de camiones, el antiguo taller eléctrico y otros edificios de menor entidad.

Los que inicialmente no se prevén tocar son el castillete del pozo número tres, la sala de máquinas de este pozo, la subestación eléctrica, el taller mecánico y eléctrico, las oficinas generales y la lampistería y cuarto de aseo, además de la chimenea del pozo número dos.

Una vez que se cierre el plazo para presentar ofertas en firme, la empresa que resulte adjudicataria tendrá que elaborar un proyecto de derribo y solicitar licencia al Ayuntamiento para acometerlo. La nueva Corporación municipal que se constituya el próximo día 11 tendrá, por tanto, la última palabra para decidir si permite el achatarramiento de buena parte de las instalaciones mineras.

La Asociación de Vecinos «San Emiliano» de Vega ya ha remitido un escrito al Ayuntamiento solicitando que bloquee cualquier derribo hasta que no se elabore un plan especial para esos terrenos industriales, en el que se tendrá que estudiar a fondo qué elementos tienen valor como patrimonio industrial. Historiadores como Rubén Vega, los sindicatos CC OO y CSI y el presidente de la Fundación Juan Muñoz Zapico, Francisco Prado Alberdi, también han clamado contra la demolición de parte de un emblema de la minería española antes de que expertos en patrimonio industrial estudien qué elementos de Mina La Camocha son valiosos.

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