M. CASTRO

La última batalla laboral que se ha desatado en las factorías asturianas de Arcelor-Mittal no es por los salarios, ni por traslados, ni por un ERE. Los cerca de 800 trabajadores que usan a diario los comedores de la empresa en las factorías de Veriña y Avilés están en pie de guerra por la decisión de la multinacional de eliminar el servicio de recogida de las bandejas en las que los operarios llevan sus viandas a las mesas. Lo que algunos establecimientos de comida rápida llevan años haciendo con sus clientes, Mittal lo quiere aplicar ahora a sus empleados.

De momento, las espadas están en alto y los trabajadores se están negando a colaborar con una medida que ha llevado a que la subcontrata que atiende los comedores, Serunión, ya haya prescindido de los servicios de seis empleados, tres en Gijón y tres en Avilés.

Las bandejas y los restos de comida se amontonan en las mesas, donde los últimos que llegan tienen dificultades para encontrar un hueco libre y una bandeja limpia. Eso es así porque la empresa ha reducido el número de bandejas disponibles para tratar de forzar la situación y que los trabajadores las recojan tras comer. De momento, lo que se están produciendo son enfrentamientos verbales entre los propios trabajadores por este motivo, dado que algunos tienen que acabar utilizando bandejas que no han sido limpiadas previamente.

El asunto ya ha sido tratado en algunas reuniones entre los comités de empresa y la dirección de cada factoría. Un sindicato, ACCIA, ha denunciado la situación ante la Inspección de Trabajo, al considerar que la empresa está eliminando un derecho adquirido por los trabajadores desde la época de la antigua fábrica de Moreda y de la siderúrgica pública Ensidesa. La empresa sostiene que la medida forma parte del plan para reducir personal de contratas ante la crisis.