R. GARCÍA

Una vecina de Gijón acaba de ser condenada a tres años y medio de cárcel como presunta autora de un delito de descubrimiento y revelación de secretos. La sección octava de la Audiencia Provincial de Asturias considera probado que la mujer «se apoderó» de las conversaciones de índole «erótico» que su hermana había mantenido en internet con varios hombres y que habían quedado registradas en el ordenador instalado en el locutorio propiedad de la familia.

La autora de los conversaciones había denunciado a su marido por malos tratos, y su propia hermana utilizó estas conversaciones a través de internet en apoyo de su cuñado. La ahora condenada utilizó la transcripción de estas conversaciones para incorporarlas en la denuncia de malos tratos que su hermana había presentado contra su ex marido, extremo que no la exime, según los jueces, de responsabilidad penal. «La aportación de las conversaciones no elimina ni devalúa el dolo de la conducta delictiva pues el derecho a la intimidad no puede vulnerarse con el pretexto de desprestigiar a su propia hermana», mantienen los magistrados. Las conversaciones «de contenido erótico o sexual» que la víctima mantuvo con terceros «nada tienen que ver con la denuncia formulada por agresiones y malos tratos contra su marido».

Los magistrados de la sección octava de la Audiencia Provincial acaban de confirmar de esta manera la sentencia que en su día impuso el juzgado de lo penal número 1 de Gijón y en la que también se obliga a la denunciada a pagar a su hermana una indemnización de 3.000 euros y de las costas procesales del procedimiento penal.