"Contar cuentos en casa es el gran cimiento para incitar a la lectura"
"La escuela no está enterada normalmente de lo que leen los niños; dos mundos que no acaban de encontrarse"

Paco Abril, con algunos de sus "collages". / Ricardo Solís
J. L. ARGÜELLES
A Paco Abril (1947) le acaban de conceder, junto al Colegio Público Asturias, el premio "María Elvira Muñiz" de promoción de la lectura. Es un reconocimiento a una larga trayectoria como escritor, cuentacuentos, artista, animador cultural y creador del suplemento infantil "La Oreja Verde", publicado durante años por LA NUEVA ESPAÑA.
-¿Qué supone recibir un premio en su ciudad y, además, que lleva el nombre de la profesora María Elvira Muñiz?
-Un gran honor. A María Elvira Muñiz le tengo muchísimo cariño. Es un premio por una actividad a la que me he dedicado toda mi vida. Me han presentado con el respaldo de 400 personas.
-Lo que da valor añadido a la decisión del jurado.
-Sí, con firma y con DNI. La primera que firmó fue Ángeles Caso; también apoyaron personas como mi querido Tadeusz Malinowskiy o Rosa Navarro Durán, y hasta gente de Nueva York o Italia, como Franceso Tonuzzi, creador de Ciudad de los Niños. Me siento abrumado y muy agradecido.
-¿Esa labor de incitar a los niños a la lectura se está haciendo, en general, bien?
-Creo que no.
-¿Por qué?
-A veces se entiende por animación a la lectura una serie de actividades, desde maquillar a jugar, que no incitan a la lectura. Hay un esfuerzo ahí que, según está comprobado, tiene luego muy poca repercusión lectora.
-¿Cuál es la fórmula para que el niño empiece a leer?
-La lectura en casa; cuando un padre o una madre se acercan a la cama de su niño y le dicen: "Te voy a leer un cuento". La frase que dijo mi hijo cuando tenía cuatro años es aplicable a todo el mundo: "Cuando me cuentan cuentos me entran muchas ganas de "saber a leer"". Utilizó esa expresión: "Saber a leer", no "aprender a leer". Contar cuentos es fundamental para iniciar a la lectura; ahí están los cimientos.
-¿Se cuentan pocos cuentos a los niños?
-He hecho una investigación. Las madres son las que ejercitan la liturgia de contar cuentos, y no todos los días; menos los padres. Hay que decirles a los padres que cuenten más cuentos a sus hijos. Deberíamos estimular a los padres para que cuenten cuentos a sus hijos, y que lo hagan sin temor y sin tentaciones pedagógicas. Ahora voy a publicar un libro, "Los dones de los cuentos", en el que trato de explicar por qué muchos niños se desilusionan cuando les cuentan un cuento. Y es por esa tentación pedagógica, por querer extraer constantes moralejas. No hay que añadir moralina.
-Parece que hay una edad, hacia los doce o trece años, en que los muchachos dejan de leer.
-Bueno, depende. Hay unas lecturas fascinantes -ahora están de moda las de vampiros- que sí enganchan a gente de esa edad. Lo que pasa es que tenemos muchas distracciones y, también, la obligatoriedad de hacer tales y cuales lecturas en colegios e institutos hace que éstas se perciban como algo tedioso. Una cosa es lo que leen "motu proprio" y otra lo que les mandan leer; dos mundos paralelos que no se encuentran. La escuela normalmente no está enterada de lo que leen los niños. Un ejemplo: el libro más vendido en el mundo es el del ratón reportero Geronimo Stilton. ¿Quiénes son los adultos que saben quién es este personaje? Es mayor, torpón... ¿Cómo es posible que los niños se identifiquen con este personaje? Pues, ahí está.
-Lo cierto es que estamos en un momento en el que se editan libros muy hermosos para niños...
-Efectivamente, pero el otro día reseñaba yo un librito que se titula "Un día en la nieve", ilustrado con "collages" (el primero en el mundo) y editado por primera vez en España, pese a que es de 1962. Ahora, bien, es cierto que ahora hay cosas maravillosas.
-¿Los buenos lectores suelen haber tenido una infancia con libros?
-Depende. No me atrevo a hacer afirmaciones sin investigar antes. En mi caso ha sido así, pero conozco amigos que no leían nada de niños y ahora son grandes lectores, según me explican; también pasa lo contrario.
-Además de esa labor con los libros y los niños, Paco Abril se ha revelado últimamente como un muy apreciable artista plástico con sus "collages".
-Sigo exponiendo. Estuve todo el mes de octubre en el Valley (Piedras Blancas), con "collages" de todos los mitos asturianos, y fue una experiencia apasionante. En quince días pasaron por la exposición 1.000 niños, y jamás he aprendido tanto.