10 de julio de 2014
10.07.2014
Obituario

Fallece Gonzalo Juanes, uno de los faros de la fotografía española del pasado siglo

Ingeniero de formación, fue figura clave a mediados del siglo XX junto a nombres tan relevantes como Colom, Masart, Cualladó y Terrer

10.07.2014 | 02:02
Gonzalo Juanes, ante una de sus imágenes en la exposición homenaje celebrada en Mieres en 2010.

Asturias ha perdido a uno de sus fotógrafos más relevantes, aunque poco conocido por el gran público. Gonzalo Juanes, nacido en Gijón, falleció ayer en su ciudad natal a los 91 años de edad. Considerado uno de los autores más influyentes en el mundo del negativo, el asturiano fue uno de los primeros fotógrafos que a mediados de los años 60 arrojó a la basura todo su material para poder empezar de cero en el mundo de la fotografía en color.

Hace casi 70 años Juanes utilizaba una cámara prestada para hacer su primera foto. Desde entonces su pasión por reflejar los acontecimientos de cada día le hizo convertirse en uno de los más influyentes fotógrafos de su tiempo a nivel nacional. Gonzalo Juanes formó parte a mediados de los 50 del grupo Afal (Asociación de Fotógrafos Almerienses), del que salieron otros grandes maestros de su tiempo como Colom, Cualladó, Masats, Siquier, Schommer, Maspons, Terré, Ontañón o Pomés. Todos ellos formaron parte del que fue el primer grupo de autores referencia en el siglo XX.

"Antes de tener mi primera cámara nueva, tuve que apañármelas con máquinas de tercera, cuarta y hasta quinta y sexta mano para seguir con lo que por entonces era mi afición", relataba Juanes en el año 2010 poco antes de que sus propios compañeros le realizaran un merecido homenaje en Mieres, localidad en la que además se organizó una exposición que llevaba por título "El color de la vida", en el marco de las quintas Jornadas Internacionales de Fotoperiodismo.

Juanes era en realidad perito industrial, y su relación con la fotografía empezó como una simple afición. Finalmente acabó siendo una pasión que lo llevó a la vanguardia de su tiempo, enamorándose de golpe de la imagen en color. De hecho, vendió a un chamarilero que pasaba por la calle todos los cachivaches, cubetas e incluso el mueble que los albergaba, con la caja de cartón donde guardaba todos sus negativos de blanco y negro impresionados hasta entonces. Desde ese día, y salvo un pequeño paréntesis en los años 90, nunca más volvió a tomar imágenes en blanco y negro.

Fue seguidor de la fotografía americana de mediados del siglo pasado, fundamentalmente de Robert Frank, por la temática social que abordó en sus imágenes, y que trasladó a la realidad asturiana de su tiempo. Entre las imágenes que tomó se pueden ver paisajes mineros, habitantes de pequeñas localidades, celebraciones escolares, rincones de su ciudad natal, ambientes de la capital y temas más personales como fotografías de sus padres, esquinas de su casa y hasta su estancia en el hospital. En el año 2008 la editorial La Fábrica reconoció su talento y lo incluyó en su colección de "Photobolsillo", que destaca a los 70 mejores autores españoles.

Defensor a ultranza de la tradición, Juanes renegaba de la fotografía digital. "Para mí deja de ser fotografía por la cantidad de recursos técnicos que existen para modificar la realidad y la imagen tomada. Una buena instantánea no hay que tratarla, es pura, y el fotógrafo debe manejar su técnica para sacarle provecho, pero sin modificaciones posteriores", contaba el profesional cuya obra se puede ver estos días en una exposición conjunta que se celebra en el Museo Nicanor Piñole de Gijón.

Su carrera, de más de seis décadas detrás de la cámara, se desarrolló casi siempre con una Leika de 33 milímetros como compañera de fatigas, y siempre se confesó incapaz de elegir una de las muchas imágenes que tomó a lo largo de su vida porque "buenas o malas, cada una tiene su porqué". Pese a su relevancia, tardó varios años en ser reconocido. Gonzalo Juanes aborrecía el proceso de revelado en el laboratorio: lo que más le interesaba era el acto de la toma fotográfico, la captura del instante.

Por ello, la aparición de la película en color Kodacrome a mediados del siglo XX le ofreció la posibilidad de centrarse exclusivamente en captar las imágenes que le interesaban. Su formación como ingeniero le aportó la cualidad necesaria para dominar la técnica fotográfica de la diapositiva en color, lo que en ese tiempo fue lo que marcaba la diferencia. Gonzalo Juanes pensaba en color.

La Asociación Profesional de Fotoperiodistas Asturianos (APFA) mostró ayer a través de un comunicado público su pesar por la pérdida de tan destacado compañero, "quien fuera una de las figuras clave de la fotografía nacional y local".

El funeral por el eterno descanso de Juanes se celebrará hoy jueves a las cinco de la tarde en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Begoña de Gijón. Sus restos mortales serán incinerados en el Tanatorio de Cabueñes a las doce de la mañana. La capilla ardiente ha quedado instalada en el mismo tanatorio, en la sala número cinco.

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