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Un ciclista, condenado a pagar 30.000 euros por el atropello mortal de un anciano

La Audiencia reparte las culpas entre el acusado, que iba en dirección contraria, y el octogenario, que cruzó sin mirar ni tomar precauciones

Fue la suya una imprudencia leve, ocasionada en parte por la decisión del peatón de cruzar la calle por una zona con mala visibilidad y sin mirar si había peligro, pero igualmente un ciclista gijonés deberá pagar una indemnización millonaria por arrollar en 2012 a un anciano y causarle la muerte. El fiscal reclamó la compensación aunque la familia del fallecido no se hubiera personado en la causa.

Ha sido la sección octava de la Audiencia Provincial de Asturias la que acaba de condenar a un ciclista al pago de una multa de 360 euros y de un indemnización por valor de 30.186,76 euros por el atropello que le causó la muerte a un hombre de 88 años. El tribunal ratifica la condena impuesta en su día por el juzgado de instrucción de Gijón que consideraba al reo responsable de una falta de imprudencia leve con resultado de muerte, aunque rebaja a la mitad la petición del fiscal de indemnización a la viuda y al hijo del fallecido. Entiende ahora el magistrado que el peatón también tuvo culpa en lo sucedido.

La Audiencia da por válidos los testimonios de los testigos y el atestado elaborado por la Policía Local en el que se aseguraba que el octogenario había cruzado la calzada "por detrás de una furgoneta muy alta" y "sin mirar". Esta circunstancia impidió al ciclista "advertir la presencia" de la víctima, un hombre que, tal y como critica el tribunal, "no tomó las precauciones adecuadas sobre todo teniendo en cuenta su edad y sus problemas auditivos".

El pago de 360 euros de multa es adecuado, según el juez, "teniendo en cuenta la gravedad de la conducta del denunciado, quien, como reconoció, circulaba por un lugar no habilitado específicamente para bicicletas y en sentido contrario a la marcha de los vehículos". En lo que a la indemnización para los familiares se refiere, que había sido fijada en más de 60.000 euros por el Juzgado de Instrucción, la Audiencia sí que da la razón al procesado al aceptar "un reparto de culpas" entre el ciclista y la víctima. "Dada la entidad de la culpa del fallecido, que invadió sorpresivamente la calzada en un lugar sin paso de peatones y entre dos coches, y teniendo en cuenta que esta conducta imprudente debe considerarse decisiva en la causación del accidente, se considera adecuado moderar el importe de las indemnizaciones a abonar a la esposa e hijo del fallecido en un 50 por ciento", argumentan los magistrados.

En total el ciclista deberá pagar 27.864,70 euros a la mujer del difunto y otros 2.322,06 euros a su hijo.

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