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Sánchez Vicente y Antón García dan la alarma por la falta de industria cultural

Ambos escritores coinciden en que la ausencia de masa crítica lastra el desarrollo de las letras asturianas, cuya continuidad ven como un milagro

Gonzalo G. Barreñada, ayer, con un ejemplar de su libro.

Gonzalo G. Barreñada, ayer, con un ejemplar de su libro. ÁNGEL GONZÁLEZ

La falta de industria y de crítica cultural, así como el secular desinterés de buena parte de los asturianos por lo suyo, son algunos de los acuciantes problemas a los que se enfrenta hoy la literatura escrita en asturiano. Así se puso de manifiesto ayer en el debate que, bajo

Para Sánchez Vicente, que a su conocida actividad política ha sumado una intensa dedicación a la literatura, la continuidad de las letras asturianas desde Antón de Mariguerra (autor de la que se considera primera obra en bable), en el siglo XVII, hasta ahora mismo, sólo se explicaría por intervención divina: "Es un milagro de la Santina". Puso un ejemplo del desinterés que, en su opinión, tienen los asturianos hacia sus manifestaciones culturales: "¿Qué porcentaje sabría de la existencia de la Academia de la Lligua?". Hizo resaltar, además, la falta de una crítica sobre la literatura en asturiano en los medios importantes de comunicación. Hizo la excepción de Antón García y la sección que semanalmente publica en el suplemento "Cultura" de LA NUEVA ESPAÑA.

Si Sánchez Vicente, que es también colaborador de este diario, pertenece a la primera generación del "Surdimientu", Antón García es uno de los más sobresalientes representantes de la segunda hornada del movimiento que, a partir de mediados de los años setenta, ha trabajado en defensa de la lengua y la literatura asturianas. Además de escritor es editor y uno de los estudiosos más minuciosos de las letras en bable. Ayer afirmó que el estado de la poesía asturiana es "excelente". Hizo resaltar que las mayores dificultades las enfrenta la narrativa: "Y es que la novela necesita industria cultural, que es lo que no tiene la literatura asturiana; ahí hay un peligro, porque los autores más capacitados dan el paso a la escritura en castellano".

La carpa "Espaciu pallabres" del Arcu Atlánticu acogió, además de este debate, la presentación de "Biografíes", primer libro de Gonzalo G. Barreñada (Sotrondio, 1973), poeta desconocido hasta esta publicación en Saltadera. Fue presentado por el propio Antón García, editor de la obra, y por Sergio Buelga. Se confesó como "un escritor de poesía tardío" y como un autor que llegó "tarde" al asturiano.

Barreñada tiene, además, una novela y un libro de cuentos inéditos, según explicó Antón García. "Estamos ante un escritor que va a dar mucho juego a la literatura asturiana", dijo este último, antes de describir los versos de "Biografíes" como "poesía narrativa que comunica muy bien".

"No fui a buscar la poesía, vino ella", indicó Barreñada, quien resumió su poética con una imagen proceden del mundo del cine o de la fotografía: "Es la manera que tengo de colocar la cámara". Para el escritor, empezar a escribir en asturiano fue "como rasgar un velo". "Detrás estaban las palabras que utilizaba cuando jugaba de rapacín, y también las últimas que diré", añadió. La jornada se completó con la presentación, asimismo, de la edición anotada por Sánchez Vicente de "El caballu" (Saltadera), el romance de 330 versos que escribió Francisco Bernaldo de Quirós a principios del siglo XVIII. Acompañó a Sánchez Vicente el filólogo Ramón d'Andrés.

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