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Los plenos duran en Gijón el doble que en Avilés y cuatro veces más que en Oviedo

El gijonés es el único municipio de los grandes asturianos que celebra en dos días sus sesiones plenarias, que suelen alcanzar las ocho horas

Los plenos duran en Gijón el doble que en Avilés y cuatro veces más que en Oviedo

Los plenos duran en Gijón el doble que en Avilés y cuatro veces más que en Oviedo

Los plenos de Gijón dan mucho de qué hablar, aunque no siempre sean temas de competencia municipal. La nueva composición de la corporación local tras las elecciones de 2015 trajo aparejada un cambio de formato de las sesiones plenarias. Éstas se alargaron al multiplicarse los contendientes en las bancadas del salón municipal -se pasó de cuatro a seis grupos políticos- y pasaron a celebrarse en dos días. Así, desde hace más de un año, Gijón se ha convertido en un ayuntamiento excepcional por sus maratonianas jornadas plenarias, que superan habitualmente las ocho horas (cuatro por día).

No ocurre nada parecido en los otros grandes consistorios asturianos. La diferencia es grande respecto al otro con plenos más largos, el de Avilés, donde las sesiones suelen situarse entre cuatro y cinco horas. Pero se acrecienta respecto al otro gran ayuntamiento, el de Oviedo, donde lo habitual es que las jornadas plenarias ronden las dos horas, salvo plenos excepcionales. Si bien, el ayuntamiento ovetense es el más ágil de todos para sus plenos, puesto que en Langreo las sesiones duran habitualmente entre dos y algo más de tres horas; mientras que en Mieres se suelen desarrollar de 9.30 a 14 horas, con un receso de por medio.

Todo ello convierte al ayuntamiento gijonés en el único de las grandes poblaciones asturianas que desarrolla sus plenos en dos días diferentes. Además, desde este mandato Gijón celebra sus sesiones por la tarde, algo que también ocurre en Oviedo. Sin embargo, en la capital del Principado las jornadas plenarias son mucho más cortas y rara vez alcanzan las cuatro o cinco horas por lo que no se corre el riesgo de pasar al día siguiente.

En el caso gijonés, se optó por utilizar dos tardes para cada pleno ordinario tras una primera experiencia. En el anterior mandato los plenos eran los viernes por la mañana. Con la llegada de los nuevos partidos políticos se planteó -sobre todo desde Xixón Sí Puede, marca local de Podemos- hacerlos por la tarde para favorecer la participación ciudadana. Después del primer pleno vespertino, y tras acabar cerca de la una de la madrugada, se optó por dividirlo en dos días. Así, se hace una primera sesión en miércoles que empieza a las 16 horas y se procura que no pase de las 21 horas. El jueves por la tarde transcurre el resto del orden del día.

En Gijón hay debate sobre si el formato plenario debe cambiarse. En la actualidad, cada grupo tiene la opción de presentar un máximo de seis iniciativas o mociones. Son seis grupos, y los cinco de la oposición acostumbran a agotar ese cupo. En el anterior mandato sólo había tres partidos en la oposición. Además, en cada iniciativa a debate tienen turno de intervención todos los partidos antes de su votación.

En cuanto al objetivo de dinamizar la participación ciudadana, el resultado obtenido por el paso de las sesiones plenarias a horario vespertino es relativo. Cierto es que han asistido al salón plenario más vecinos que antes, pero se quedan para su tema y se van en cuento acaba. En definitiva, a un pleno no suele ir público más allá de periodistas y asesores de grupos políticos. Igualmente, las sesiones plenarias se pasaron de horario matutino a vespertino en Oviedo tras alcanzar el poder el tripartito (Somos, PSOE e IU) para intentar fomentar la participación vecinal, pero la asistencia al salón plenario ovetense sigue siendo baja.

En Avilés, por su parte, los grupos políticos no tienen límite de proposiciones para presentar, pero aún así sus sesiones plenarias son más cortas (suelen transcurrir de 10 a 15 horas). La Alcaldesa sí optó por ajustar el punto de ruegos y preguntas. Antes podían realizarlos a mano alzada y ahora sólo se aceptan aquellos que han sido presentados por escrito previamente en la junta de portavoces. Igualmente hubo intentos para llevar el Pleno a la tarde, pero sin éxito.

Así, no hay ayuntamiento en las ciudades asturianas con jornadas plenarias tan maratonianas como las de Gijón. Ha influido la llegada al escenario municipal de nuevos grupos políticos, pero también el hecho de que Foro gobierne en minoría. En Oviedo, donde el tripartito sumó mayoría, éste opta por bloquear enmiendas y mociones de la oposición antes de que lleguen al pleno, algo imposible para el ejecutivo forista gijonés. Igualmente, en Mieres y Langreo se recuerdan sesiones plenarias más largas en mandatos anteriores, cuando había gobiernos en minoría, que ahora, cuando hay ejecutivos con mayoría en ambos concejos mineros.

Lo cierto es que el actual formato de los plenos en Gijón no convence a buena parte de la corporación. De hecho, ahora mismo está en proceso de revisión el reglamento del ayuntamiento y se valoran opciones de cambio que pudieran afectar al día de la semana, el horario o el número de propuestas a presentar por cada grupo. Puede ser la gran oportunidad para ajustar unos plenos interminables y en los que, además, se trata un porcentaje notable de cuestiones que se escapan del ámbito municipal.

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