17 de enero de 2017
17.01.2017
MÁS DOMINGO

La niña de las marionetas

17.01.2017 | 03:09

Recuerdo mirar a través de la ventanilla del coche con los ojos perdidos mientras las gotas de lluvia y el frío empañan el cristal, impidiéndome ver mundo tras ella.

Podía vislumbrar las siluetas de hombres y mujeres que caminan sin pausa, con una prisa que no lograba entender.

Ese día miles de preguntas sin respuesta me atormentaban, haciéndome sentir como un pájaro enjaulado, cuando sólo estaba esperando a que mi padre volviese y me llevas a casa.

Echaba de menos esa sensación de ilusión y despreocupación que tenía cuando era pequeña, la forma en la que disfrutaba de las cosas sencillas y me alejaba de los estímulos artificiales. Recuerdo cerrar la puerta de mi habitación y sentir que al hacerlo separaba dos mundos inconexos entre sí.

Jugaba con mis marionetas sin ser consciente de que en un abrir y cerrar de ojos todo lo que conocía podía cambiar. Pero por aquel entonces mi mayor preocupación era terminar las historias que empezaba, así que me aferraba a mis muñecos deseando que el tiempo no pasase. Todo me daba vueltas ?

En ese momento en el que entrecerraba los ojos ya a punto de dormirme pude ver un buho sobrevolar los edificios de la ciudad y descender torpemente, chocando con algún que otro coche que se cruzaba en su camino.

Observé perpleja cómo la gente paseaba cerca del espectáculo sin dar ninguna señal de sorpresa, parecían no ver lo que estaba sucediendo.

Y de repente un golpe me hizo saltar de mi asiento. Cuando miré por la ventanilla pude ver cómo el búho temblaba en el suelo.

Abrí la puerta y salí del coche, me agaché para cogerlo, pero sólo hizo falta un pequeño movimiento o para que saliese volando. Extrañada, levanté la vista, y entonces palidecí.

Me encontraba en el sendero de un bosque oscuro yfrondoso, un farol iluminaba apenas el camino. El búho apareció posándose en el farol y mirándome con sus enormes ojos. Poco a poco se transformó en la silueta de un hombre.

"Tendrás miedo, pasarás por dificultades y finalmente lograrás salir cuando entiendas porqué estás aquí y cuál es el sentido de todo esto". Y desapareció fundiéndose en la oscuridad.

Nerviosa corrí evitando árboles y matorrales, necesitaba encontrar una salida.

Una niña apareció enfrente de mí, me agarró las manos y comenzamos a caminar juntas. Me miraba con curiosidad.

-Nunca te imagine así, es gracioso, dijo ella.

Durante el resto del camino permaneció en silencio. A partir de ese momento el tiempo se volvió confuso, juraría que pasaron días o incluso meses en los que caminábamos observando nuestro alrededor y cada detalle que nos rodeaba. Aprendimos a convivir la una con la otra y me fui olvidando de aquella sombra y de encontrar la salida.

Una mañana desperté con frío, estaba en lo alto de un monte hecho de brújulas, papeles y cristales rotos. La niña seguía dormida a mi lado, pero pronto despertó igual de asustada que yo. ¿Cómo habíamos llegado allí?

Fui a darle la mano pero algo nos separó con fuerza quedando cada una en un extremo del monte, intentando mantener el equilibrio para no caernos y perdernos en aquello que no conocíamos. Gritábamos, pero no nos caímos.

En mitad de toda esta desesperación apareció el búho transformándose en la silueta del hombre, y con voz ronca me habló. "¿Por qué tanto empeño? Aún no has entendido el sentido de todo esto", dijo él.

"Nada tiene sentido", grité desesperada.

"Sabes perfectamente lo que debes hacer, pero tienes miedo. La vida es un riesgo y es hora de correrlo", terminó diciendo, y desapareció.

"La vida es un riesgo", repetí. Cogí fuerzas y atravesé todos mis miedos, esos que nos dividían. Llegue hasta la niña y después de decirle adiós con los labios desapareció, haciéndome sentir que una parte de ella había quedado dentro de mí.

Desperté en el coche mientras mi padre conducía. "Hola", dijo él. Yo sonreí y miré por la ventana, un búho volaba a lo lejos.

"¿Qué pasa?", preguntó mi padre.

"Nada, un sueño curioso", dije yo.

Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, pero siempre hacia adelante ? Pues siempre supe que una parte de mi seguiría siendo la niña de las sonrisas e ilusiones fáciles, la niña de las marionetas.

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