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"El Tato", vecino del barrio de Portuarios, estaba afiliado a UGT y se jubilaba en agosto

La vida de Francisco José Iglesias Meré -conocido popularmente por "El Tato" y querido y respetado a partes iguales- fue la un hombre dedicado al mar, especialmente como marinero. Había nacido en Gijón en 1962 y durante casi toda su vida vivió en el barrio de Portuarios aunque hace no mucho se había mudado a El Llano.

Durante años trabajó como marinero a bordo de un barco pesquero y no hacía muchos años que se había pasado a la marina mercante. Formaba parte de la tripulación del buque Cementos Cantábrico, de Comercial Iberoamericana de Servicios (Grupo Masaveu), y el próximo agosto, cuando habría cumplido 56 años, iba a jubilarse (los trabajadores del mar, como los mineros tienen coeficientes reductores). Además de su familia, los compañeros de profesión y quienes integran el grupo empresarial, se mostraban ayer consternados con la pérdida repentina de Francisco José Iglesias Meré, que estaba afiliado al sindicato UGT.

UGT y CC OO han convocado una concentración en Oviedo este mediodía, a las 12 horas, en la confluencia de las calles Santa Teresa, avenida de Galicia y Cervantes contra la siniestralidad laboral, como cada vez que ocurre un accidente laboral mortal. "La vida es lo primordial y el trabajo no nos la puede arrebatar", asegura el sindicalista Gerardo Luis Argüelles que, además, ha exigido "una exhaustiva investigación para evitar otro suceso con daños irreparables; debemos saber las causas, evaluar si se cumplió con la prevención y si hay culpables que pasen a disposición de la justicia". En este sentido, ha recordado Argüelles que desde CC OO están advirtiendo "una bajada de partidas de prevención", un hecho que "unido a las reformas laborales y a la desregulación propician un aumento de la siniestralidad".

Por su parte, desde el sindicato UGT -al que estaba afiliado el marinero fallecido- han querido transmitir "su pena por esta injusta muerte que nunca debiera haber tenido lugar". Incluso, han insistido en que "los accidentes laborales son evitables" por lo que han incidido en "exigir el cumplimiento de la ley de prevención". En el puerto de El Musel, por ejemplo, hay que remontarse hasta el año 2014 para encontrar un hecho fatídico como el sufrido en la noche del lunes por Francisco José Iglesias Meré. En aquella ocasión, un trabajador de 26 años -empleado de una empresa irlandesa que importaba carbón y natural de La Felguera- falleció en el mes de enero al estallar la tapa posterior de una cuba que impactó en su cabeza y le provocó un traumatismo craneal severo por el que perdió la vida. Este incidente laboral acabó con denuncia por la muerte del joven, José Miguel Fernández Méndez, y el procedimiento llegó hasta el Palacio de Justicia en octubre de 2016.

El Juzgado de lo penal numero 3 de Gijón condenó a un año y medio de cárcel y al pago de 190.000 euros de indemnizaciones al empresario en cuestión, de origen británico, como único responsable del accidente laboral que en enero del 2014 le había costó la vida al joven de 26 años natural de La Felguera que trabajaba en la explanada de Aboño de El Musel.

Antes de la muerte de José Miguel Fernández Méndez hubo más casos en las últimas dos décadas. En 2007, fue Armando Norniella quien pereció en un accidente laboral a los 51 años. En su caso, participaba en la excavación de un pozo de bombeo y una de las paredes se desprendió enterrándole hasta la cintura. El operario permaneció varios minutos semienterrado hablando con sus compañeros hasta que falleció por asfixia. Hay otros casos anteriores como lo ocurrido en el año 2001, en que fallecieron hasta dos trabajadores, uno de ellos arrollado por un vagón del tren de contenedores que llegaban hasta El Musel.

No obstante, se han registrado más accidentes laborales en el territorio de El Musel, algunos de ellos muy graves, pero en los que no hubo que lamentar la muerte de ningún trabajador.

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