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Directo al corazón

"En todos los colegios debería haber una orquesta; es una cultura importantísima"

"La disciplina del ritmo, de la entonación, de los sonidos... hace que el cerebro trabaje mucho mejor, es como si lo abriera, lo descubre"

María Dolores García, en la escuela que codirige. DAMIÁN RODRÍGUEZ

Es una mujer de seda, dulce, docta y apasionada de su trabajo.

- Defínase, por favor.

-Nací en Luarca (1951), quinta de ocho hermanos. Vivo en Gijón desde 1965. Estoy casada y tengo un hijo. Me considero trabajadora y alegre. Me gusta el trabajo, no paro.

- ¿Qué es para usted la música?

Algo fundamental que siempre estuvo conmigo, desde chiquitina. Estaba dentro de mí, creo que nací con ella. Fui descubriéndola poco a poco, en el colegio cantaba y bailaba, y en casa igual. De aquella no había televisión, pero bailaba con la radio. Me madre me decía: ¿dónde aprendiste?

- ¿Cuál es su tesitura?

-Soprano ligera.

- ¿Cómo fue su formación?

-Empecé tarde, porque me casé muy joven, tuve un niño? Corregía algo de música, porque había estudiado lenguaje musical, y todos me decían, ¿por qué no te examinas? Me examiné y así empecé, después de casada. El que murió el otro día, Jesús López Cobos, descubrió la música a los veinte años, y llegó a director de orquesta.

- ¿Ha cantado alguna vez en público?

-Sí, sobre todo las obras de Enrique Truan. Tenemos una asociación musical para defender sus partituras y editarlas, con una ayuda que nos da el Ayuntamiento y con eso las vamos pasando de escritas a mano, a la imprenta. Luego hacemos un concierto todos los años dedicado a él, con sus partituras.

- ¿Cuántos años lleva en esta escuela?

-Unos veinte años, a principio entré como trabajadora, pero otras dos chicas y yo asumimos la dirección de la escuela. Susana Suárez es profesora de Guitarra, Delia Gutiérrez de Flauta travesera, y yo de Canto.

- ¿Tienen ayudas?

-Somos casi cuarenta profesores. Cada instrumento requiere un profesor, y luego el violín y el piano necesitan una atención personalizada.

- ¿Con cuántos alumnos cuenta el centro?

-Con muchos, de Canto treinta y tantos. Y en total pasamos de trescientos.

- ¿Dan clase de todos los instrumentos?

-Sí, por supuesto.

- ¿Y cuál se pide más?

-El piano y la cuerda, pero los de viento también se trabajan bastante. Y el canto. Tenemos un coro de niños, otro de jóvenes y otro de adultos. Organizamos conciertos, en esta Semana Santa ofrecimos uno en la basílica del Sagrado Corazón, sobre música sacra, y luego otro de música barroca en la capilla del colegio Santo Ángel. Y el dedicado a la ópera y la zarzuela que lo presentamos en el Antiguo Instituto. También organizamos el de Enrique Truan, todos los años.

- ¿Llegó usted a conocer al maestro?

-Sí, murió en el año 95, a los 90 años. Yo lo conocí ya mayor, y pienso que me habría gustado consultarle para corregir algunas cosas referentes a la voz, no por lo que él había escrito. Para el canto escribió muchísimo.

- ¿Hay niños que abandonan porque no tienen suficientes cualidades?

-A los alumnos los traen los papás. Los hay de tres años. Los padres, con mucha ilusión quieren darles una cultura musical que es importantísima? En todos los colegios tendría que haber una orquesta. El niño a veces se puede aburrir, pero el que avanza le va gustando cada vez más. Mi hijo tiene la carrera de viola y piano. Cuando terminó lo enviamos a la Universidad de Yale para hacer un master de viola, y al acabar hizo otro de dirección de orquesta. Y cuando lo estaba terminando le salió una plaza para la Universidad de Wisconsin. Se llama Álvaro García García y lleva ya veinte años, es el director de la Orquesta de Wisconsin. Dirige en muchos sitios. La OSPA no sé por qué no reparte entradas en los colegios, en vez de dejar butacas vacías.

- ¿De qué modo influye la música en el rendimiento escolar?

-La disciplina del ritmo, de la entonación, de los sonidos... hace que el cerebro trabaje mucho mejor, es como si lo abriera, lo descubre. Todo tiene que estar medido y por eso es tan importante. En Boston hay un centro de investigación sobre la música y el cerebro, y saben que hay personas que eran concertistas, que están enfermas de alzhéimer y a pesar de ello siguen tocando, pero no saben en qué día viven.

- ¿Usted, con qué disfruta?

-Yo, con todo en relación a la música. Mi marido suele preguntarme: ¿Hoy qué cenamos, partituras? Si quieres hacer cosas tienes que trabajar mucho.

- ¿Quién ha sido su maestro?

-Empecé en Oviedo, con una profesora particular, Dolores Suárez; entonces nos examinábamos libres. Y hice dos cursos con una alemán, Helmut List, que nos descubrió la técnica alemana e italiana; las dos son importantes. La alemana trabaja más las consonantes, empieza con ejercicios suaves hasta llegar a la italiana. La colocación de la voz es un descubrimiento.

- ¿Cual su compositor favorito?

-En los románticos, Bellini y en los clásicos Mozart. Para la voz el barroco clásico te ayuda a trabajarla y el romántico es puro sentimiento.

- ¿A solas consigo misma, qué tararea?

-Las próximas lecciones que tengo que impartir.

- ¿Qué ha supuesto Enrique Truan para la música?

-Ha sido un compositor extraordinario, único, tendría que ser más reconocido. En Yale hay trabajos de él y también en Italia. Su obra, "Asturias patria querida", armonizada para cuatro veces, es preciosa pero apenas se la conoce.

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