27 de abril de 2018
27.04.2018

Le incautan 113 plantas de marihuana y alega que eran "para consumo propio"

"Estaba todo dispuesto para ampliar la plantación", declara uno de los agentes en el juicio contra el acusado, que afronta dos años de cárcel

27.04.2018 | 02:16
El acusado, ayer, declarando ante el juez.

Un joven estudiante de 25 años al que la Guardia Civil incautó 113 plantas de marihuana en una vivienda que tenía alquilada a las afueras de Gijón alegó ayer en el Juzgado de lo Penal 1 que la mercancía era para el consumo propio. El procesado, que afronta dos años de cárcel por un delito contra la salud pública y el pago de una multa de 7.000 euros, reconoció ser "consumidor habitual" de esta sustancia estupefaciente. "Dos gramos diarios", especificó tras responder sólo a su abogado.

El letrado enfocó la defensa de F. D. G. en el consumo propio al punto de que el joven declarase que un kilo de marihuana -la cantidad recolectada de los cogollos de las plantas- le duraba un mes. "Era una plantación enorme, supondría un consumo descomunal para una persona sola", replicó uno de los agentes de la Benemérita, ayer, ante el juez Lino Rubio. Otro de sus argumentos fue poner en duda la cadena de custodia de la sustancia desde que se encontró, en junio, hasta que se llevó a Santander, en noviembre. "Permaneció en una habitación de la Comandancia, esperando que las plantas se secasen para extraer los cogollos y eso es un proceso muy lento", alegó otro de los siete agentes que ayer prestaron declaración. Otro argumento para solicitar la absolución del cliente fue que el registro fue ilegal al no estar presente su defendido.

La investigación se inició por casualidad. Su casera había dejado de recibir la renta de su inquilino -fijada en 750 euros desde el arrendamiento en octubre de 2016- y temió que le hubiese pasado algo. Es por ello que alertó a la Benemérita, que acudió con ella hasta el inmueble, situado en La Pedrera, y llamaron a la puerta, sin obtener respuesta. Al mirar por las ventanas, abiertas la mayoría, -sin llegar a entrar- vieron las plantas y percibieron un fuerte olor a marihuana. Es por ello que lo comunicaron a la Comandancia que solicitó una orden judicial. Una vez concedida, por el Juzgado de Instrucción número 2, se accedió al inmueble. Durante el registro de la vivienda que efectuó la Guardia Civil se incautaron, además de las 113 plantas de marihuana, dos básculas de precisión, dos trituradoras de marihuana, seis bandejas de semilleros, seis pipetas de gota a gota, 21 lámparas de calor, fertilizante, 186 sacos de tierra para transplantar con bulbo interior, 20 transformadores eléctricos, dos extractores de aire, siete ventiladores y cables, tubo corrugado para la circulación del aire, cuadros eléctricos, entre otros materiales. Esto sirvió para que uno de los agentes de la Guardia Civil que realizó entonces la inspección ocular afirmase ayer ante el juez que el procesado "plantó todo lo que pudo y estaba en plan de expansión, para ampliar la plantación". "Era una instalación muy bien hecha, valorada en unos 6.000 euros", apuntó otro agente.

La acusación particular, ejercida por la dueña de la casa -representada por la abogada Anatolia Ferrera- reclamó, por su parte, una condena de tres años de cárcel al atribuirle, además, un delito de daños tras los destrozos ocasionados en la casa. El juicio quedó visto para sentencia.

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