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Los suicidios pactados van a más, advierten los especialistas

Psicólogos y sociólogos urgen a tomar medidas ante el aumento de casos como el del matrimonio octogenario que se quitó la vida

Los suicidios pactados van a más, advierten los especialistas

Los suicidios pactados van a más, advierten los especialistas

El triste caso del matrimonio de octogeranios fallecidos el pasado jueves tras pactar su muerte, según todos los indicios, no es algo excepcional. Más bien al contrario: cada vez será más frecuente encontrar este tipo de "soluciones extremas", como advierten sociólogos, psicólogos y psiquiatras.

De hecho, el psiquiatra Juan José Martínez Jambrina, con amplia experiencia en el estudio de los suicidios, sostiene en este sentido que es necesario contar con herramientas legales que faciliten a las personas expresar sus últimas voluntades de manera efectiva. "Estamos ante una solución extrema a una situación de difícil solución, por lo que las voluntades anticipadas son cada vez más necesarias", señala. De hecho, en los países en los que existe esta figura "se podrían evitar estas situaciones".

Jambrina apuesta por "una solución media, explotando al máximo todos los cuidados paliativos, farmacológicos y sociales para evitar estas situaciones dramáticas, sobre todo para las familias", con el hándicap de que "la nuestra es aún una sociedad muy paternalista". Y, si no se toman medidas, "estos casos serán más frecuentes, la sociedad cada vez está más envejecida y cuando falta una parte de la pareja la otra se enfrenta a una muerte emocional. No podemos obviar que los cambios para las personas mayores son tremendos, les afectan muchísimo", subraya el experto.

El sociólogo Arsenio Valbuena defiende que casos como el del matrimonio gijonés "son de lo más normal, se están dando con muchísima frecuencia en una sociedad materialista y postmoderna". Valbuena apela, aunque puede que no sea éste el caso, a la "soledad del viejo". Esto es, "la gente mayor que se queda sóla y que lo único que en realidad necesita es compañía". Cuando uno de los miembros fallece "al que falta le mata la soledad".

Y en el caso de la institucionalización del cuidado, es decir, de recurrir a las residencias de ancianos como recurso una vez que se pierde la autonomía, "es un trance durísimo; mucha gente siente tal añoranza del hogar que lo único que desea es morirse pronto". Así pues, en este contexto una muerte pactada no sería de extrañar, recalca el sociólogo, porque "no podemos olvidar la frialdad e indiferencia social hacia el viejo; los mayores se enfrentan a una muerte en diferentes escalones" que en algunos casos hay quien decide acortar.

Por eso, el psicólogo Marino Pérez llama a tratar estos casos con "profundo respeto", teniendo en cuenta que "la soledad, la falta de futuro, ver que la situación actual sólo puede ir a peor" son factores determinantes en este tipo de comportamientos. Es más, se trata de "una salida trágica y desesperada, desgarradoramente humana", sostiene Pérez.

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