13 de julio de 2018
13.07.2018

Un Carmen como la copa de un eucalipto

Los vecinos de Caldones comienzan sus fiestas con la corta de un arbolón de casi veinte metros que hoy llantarán en el prau

13.07.2018 | 03:11

En la parroquia gijonesa de Caldones las fiestas del Carmen no comienzan hasta que no se corta el arbolón. Por ello, en la tarde de ayer, una docena de habitantes de la parroquia, hombres, mujeres y niños, acompañados de una gaita y un barreño repleto de sidra casera, acudieron a la casería Segundo, en La Portellona de Garbelles, para dar cuenta de un eucalipto de casi una veintena de metros, donado por Maruja Blanco.

Se trata de una tradición que se realizó en la parroquia hasta los años cincuenta, cuando se fue perdiendo. "Mi generación ya ni sabía que se hacía", rememoró Xosé García, quien hace siete años recuperó la costumbre después de que "Joselín" le contase cómo, en su juventud, "los rapaces se juntaban e iban cada año a una casería diferente para elegir un árbol altu, derechín y curiosu para cortarlo y plantarlo en el prau de la fiesta. Que eligieran el arbolón en tu finca era un gran prestigio".

Fue entonces cuando, tras la muerte de "Joselín", García se decidió a retomar aquella costumbre. Una tradición que ayer vivió, por primera vez, el joven Samuel García Sánchez, bisnieto de "Joselín", que posó orgulloso sobre el árbol ya tumbado. "Si no llega a ser por su bisabuelo, esta foto no sería posible porque la tradición se hubiera perdido para siempre", se enorgulleció Xosé García.

"Recuerdo cómo mi abuelo me hablaba de ello, de pequeña, contándome anécdotas", explicó Patricia Sánchez, madre del pequeño Samuel que "el año pasado ya vino, pero aún en mi barriga". Para ella, este acto "es un orgullo me trae muy buenos recuerdos de mi abuelo".

Como fue un orgullo para José Alberto Costales Meana, el encargado de tirar abajo el árbol, hacha en mano, en apenas un cuarto de hora de decididos y fuertes golpes. "Antes trabajaba en la mina, así que aún tengo algo de potencia", bromeó el improvisado leñador. "Es algo muy guapo, y todo lo que sea por ayudar a que se celebre la fiesta del pueblu, bienvenido sea", explicó Costales Meana.

Tras el "¡árbol va!", los vecinos de la parroquia carretaron el tronco hasta el puente de Caldones. Allí quedará postrado hasta que hoy, en uno de los actos principales de las celebraciones, una treintena de personas lo carguen hasta el prau de La Rebolleda, donde se celebra la fiesta, acompañados de una comitiva de vecinos, "como si fuese una procesión llevando al santo".

Una vez en el prau, los vecinos más valientes procederán a llantar el árbol. Y así quedará, erguido, hasta las fiestas del año próximo, cuando, como ocurrirá esta noche con el tronco del pasado año, se bajará nuevamente para convertirlo en leña para la hoguera que, tras la lectura del pregón, dará el inicio oficial a las fiestas.

El lunes, los más valerosos podrán tratar de encaramarse al árbol, en una competición que "ganaron mujeres los dos últimos años", valoró García. Antes, la fiesta, la verbena, la gastronomía y los juegos tradicionales acompañaran a las celebraciones religiosas en el fin de semana más importante de la parroquia. Porque, como recordó García, "el Carmen de Caldones ye una vez al añu".

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