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NACHO CARRETERO | PERIODISTA, AUTOR DEL LIBRO "FARIÑA"

El "nenu" de Gijón obsesionado con los narcos gallegos

El periodista coruñés pasó los primeros siete años de su vida en la ciudad, donde aún reside su familia paterna

El "nenu" de Gijón obsesionado con los narcos gallegos

El "nenu" de Gijón obsesionado con los narcos gallegos

El periodista Nacho Carretero (La Coruña, 1981) es un enamorado del Dépor, sí, pero su padre viste los colores del Sporting. El autor del polémico libro "Fariña" su mudó a la ciudad al poco tiempo de nacer y recorrió sus calles hasta los siete años de edad. Después volvió a Galicia, se hizo periodista, trabajó durante unos años como reportero autónomo para cualquier medio que se interesase por sus historias y, entre pieza y pieza, comenzó a investigar la historia del narcotráfico en tierras gallegas. El resultado fue un libro de 365 páginas, un libro redondo, un libro periodístico por definición que salió de imprenta con un título simple y llano: "Fariña".

Avalado por un amplio listado de fuentes, entrevistas y sentencias judiciales, el tomo apuntó maneras desde el primer momento y fue un soplo de aire fresco para la editorial que apostó por él, "Libros del K.O", que por su nivel de especialización llevaba desde hacía años buscando una obra que consiguiese ser más o menos mediática. "Fariña" acabó, no obstante, copando las portadas de prensa por el motivo equivocado: uno de los mencionados en el libro denunció a la editorial y al autor y su demanda, estimada en parte, provocó el secuestro de "Fariña" durante tres meses y medio.

El denunciante se llama Alfredo Bea Gondar. Fue alcalde del municipio de O Grove (Pontevedra) en los años 80. Carretero, en su libro de 365 páginas, relató los datos: que Bea fue condenado por la Audiencia Nacional en relación a una operación de descarga de un alijo de cocaína de 2.000 kilos, pero que, después, el Tribunal Supremo lo absolvió al invalidarse uno de los testimonios. En las primeras ediciones, eso sí, la absolución no figuraba en el libro, así que tras la demanda se incluyó una frase aclarativa. De las 365 páginas a Carretero le bastaron dos -la 234 y la 242- para contar el papel casi insignificante de Bea en su historia. Fueron apenas dos párrafos de información. El exalcalde, no obstante, mantuvo su demanda y consiguió lo que ya todo el mundo sabe: el secuestro de "Fariña" durante unas quince semanas.

Fue así como el nombre de Nacho Carretero salió de las facultades de Periodismo -su estilo en el reporterismo puede que no se estudie, pero sí que se toma de ejemplo en las aulas- y empezó a aparecer en los rótulos de televisión. Fue un mal trago para todos: para la editorial porque tuvo que dar un paso atrás cuando al fin había conseguido un libro que estaba ascendiendo rápido en las listas de ventas -y cuando se acordó rodar una serie de televisión que se emitió en Antena 3 que no hizo más que aumentar la fama del libro- en unas semanas en las que, además, coincidían la mayoría de las ferias del libro del país; para Carretero porque a un periodista lo que más le duele es que se ponga en duda su verdad y también para los lectores, que se lanzaron a las redes a criticar lo que muchos vieron como una censura injustificada.

Este pasado miércoles la jueza Mercedes Galindo desestimó la demanda, en la que también se exigía medio millón de euros por indemnización. La letrada considera que no hubo vulneración alguna del derecho al honor de Bea e interpreta que las páginas 234 y la 242 relatan hechos "veraces". La Audiencia Provincial de Madrid, por su parte, ya había levantado el veto a las 365 el pasado 22 de junio. Así que "Fariña" vuelve a estar en la calle y, pese al daño, las cosas marchan casi mejor que nunca: el libro va ya por la undécima edición y se acaba de traducir al catalán y al portugués. Queda pendiente, eso sí, el plazo del recurso de apelación.

Carretero visitó ese mes la ciudad con el recién rescatado bajo el brazo para participar en la "Semana negra" -en su charla la carpa de encuentros se llenó hasta los topes- y fue entonces, en una charla con este periódico, cuando reconoció que asistir al festival le había hecho especial ilusión por tener aquí a buena parte de su familia paterna. Se comprende así mejor las menciones que el periodista suele hacer cuando habla de su querido Dépor, ya que siempre aclara que su "viejo" es muy del Sporting. Y es que pese a que buena parte de su vida nace y regresa siempre a tierras gallegas, el joven se pasó siete años de su vida en la ciudad. Los parientes que siguen residiendo en Gijón lo llaman "Ignacito" y aclararon ayer que el periodista anda ahora por Sudán. El coruñés, polémicas a un lado, es uno de los periodistas nacionales que más hincapié está poniendo en la "plaga" de la cocaína en España, la principal puerta de entrada de esta droga al resto del continente, junto a Holanda.

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