Los vecinos de la zona oeste de la ciudad ven con buenos ojos el anuncio de la empresa Arcelor de instalar un nuevo filtro de mangas en el sínter A de la factoría gijonesa de Veriña el próximo año. No obstante, se muestran cautelosos con la noticia, que la recogen como "un paso pequeño, pero al menos es un paso y eso siempre es importante; las mejoras no vienen de las palabras, vienen de los hechos y seguiremos presionando", valora José Luis Rodríguez Peón, representante vecinal de la zona urbana en la Comisión de Seguimiento y Control del Aire durante la mesa redonda "Contaminación y salud" celebrada ayer en la sede vecinal de Jove.

La zona oeste de Gijón es "la que aguanta toda la industria pesada" de la ciudad y por ello son quienes desde hace tiempo se muestran más combativos con el tema. De hecho, no terminan de fiarse. "Es una buena medida -por lo de Arcelor-, pero deben decir que el material sedimentario dejará de ser un problema, pero empezarán a serlo las partículas PM10 y el benceno, que es lo más contaminante y lo peor para la salud", aportó durante la cita José Luis Fernández Aguirre, representante vecinal de la zona rural en la misma comisión. "Esas medidas suponen ganar una pequeña batalla, prero la lucha sigue", incidió.

Ambos portavoces esquematizaron la situación sobre la contaminación a sus convecinos antes de poner negro soble blanco los problemas de salud que generan a la población. "Quedaros con este dato, Asturias es la región de España con más contaminación y Gijón una de las ciudades más contaminadas de Europa", que pronunció José Luis Fernández, que recordó además los problemas del agua, especialmente en el mar. "Es lamentable", apuntó.

Los vecinos conceden que analizando los últimos datos está bajando la concentración de partículas de PM10, no obstante no echan las campanas al vuelo porque "más que de los datos nos fiamos de la gente y poco ha cambiado la situación", explica José Luis Rodríguez. "Es como si fumas cuatro cajetillas de tabaco al día y pasas a fumar tres", ejemplifica.

Su intención es mantener la lucha, de forma activa, contra las administraciones, a las que consideran "responsables" por la "pasividad" que demuestran. "Son ellos quienes deben hacer cumplir las normativas europeas y hacer seguimiento, exigiendo a las empresas a que utilicen las mejores técnicas para evitar la contaminación", añadió Rodríguez.

A la cita asistieron también el médico Javier Civieta y el investigador Charles Gasparovic. Ambos coinciden en que la contaminación causa 7 millones de muertes al año de las que el 34% son cáncer de pulmón, el 34% ictus y el 27% corazón.