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PELAYO ORTEGA | Pintor

"El divismo, venga de quien venga, es una impostura que nunca llegué a comprender"

"La gloria máxima es vivir en armonía con uno mismo: haciendo lo mejor que se pueda el trabajo cotidiano, con toda la ambición pero con toda la humildad"

Pelayo Ortega, pintando en su estudio.

Pelayo Ortega, pintando en su estudio.

- ¿Imprime carácter vivir en Gijón?

-Claro que imprime carácter, y mucho orgullo tener la suerte de pertenecer a la misma ciudad en la que nacieron o vivieron personas del nivel de Jovellanos, Nicanor Piñole, Evaristo Valle, Antonio Suárez, Joaquín Rubio Camín, Eduardo Vigil Argüelles, José Ramón Lueje, Manuel y Juan Manuel del Busto, Aurelio Suárez, Rodolfo Pico, Francisco Carantoña, Julián Ayesta, Enrique Castro "Quini"...

- ¿Cuándo supo que lo suyo era la pintura?

-Mi vocación por la pintura se reveló en los años setenta, cuando siendo un adolescente vine a vivir a Gijón con mi familia. Descubrir la ciudad, a sus artistas y conocer personalmente a algunas de las personas mencionadas anteriormente hizo que se despertara en mí el interés por el arte y, consecuentemente, el deseo de ser pintor.

- ¿Fue duro el camino para llegar al éxito?

-No, fue y es un camino de muchos sacrificios pero lleno de ilusión y entusiasmo por la pintura. La clave está en persistir y trabajar todos los días con ilusión renovada en lo que uno cree. Quien resiste y con algo de suerte, como decía Cela, acaba imponiendo su proyecto. Lo más importante en pintura, como en casi todo, es ser fiel a sí mismo y constante en el empeño. Ésas son las mejores cualidades para conseguir cualquier objetivo en la vida.

- ¿El éxito le ha nublado los ojos ?

-Cualquier persona que desarrolle una actividad que tenga cierta trascendencia pública está expuesta tanto al aplauso como al rechazo o a la indiferencia. Hay que asumir pues esos fenómenos con deportividad y conviene relativizar y no dejarse arrastrar ni por la decepción del fracaso ni por la vanidad del triunfo, procurando sacar lecciones positivas de ambos fenómenos. El divismo, venga de quien venga, es una impostura que nunca logré comprender.

- Hay una silla que es una constante en su pintura. ¿Quién se sentaba en ella ?

-La silla en su sencillez es uno de los mejores inventos de la humanidad. Se concibió bella y funcional para el trabajo, la convivencia y el descanso. En mi caso la utilizo frecuentemente como un icono gráfico, casi una firma, y con interpretaciones plásticas y conceptuales muy abiertas. Una silla vacía habla del lugar que ocupa u ocupó alguien. Es un poderoso símbolo de la presencia y la ausencia del hombre.

- Ha pisado usted la gloria. ¿Está cómodo en ella?

-No creo mucho en palabras tan altisonantes. Las cosas son más humanas y sencillas de lo que a veces se cree. La gloria máxima a la que se puede aspirar es vivir en armonía con uno mismo y con su entorno, haciendo lo mejor que se pueda el trabajo cotidiano, con toda la ambición pero también con toda la humildad.

- ¿En qué época de su vida ha sido más feliz ?

-La felicidad es otra palabra excesiva que debe matizarse mucho. En cada etapa de la vida se debe intentar vivir con la máxima intensidad y coherencia personal. En ello está probablemente la clave de la verdadera felicidad. En casi todas las etapas de la existencia se pasa por momentos buenos y otros dignos de olvidar.

- ¿Qué le apasiona aparte de la pintura?

-Muchas cosas, entre ellas la música. El compositor francés Erik Satie. El jazz, sobre todo el de la época más revolucionaria y heroica del estilo llamado "bebop", que se desarrolló fundamentalmente en la Norteamérica de los años cuarenta y cincuenta.

- Su aparente simplicidad tiene muchos imitadores, pero no es tan fácil.

-Yo prefiero hablar de depuración. Mi obra responde a un proceso continuo que ha ido poco a poco evolucionando desde la complejidad formal a la esencialidad.

- ¿Quién es su pintor favorito?

-Muchos y de distintas épocas y corrientes o tendencias, pero si tuviera que nombrar a los dos que me marcaron más profundamente y determinaron mi vocación de pintor serían Nicanor Piñole y Evaristo Valle.

- ¿Y su color?

-El color es el elemento de la pintura más subjetivo e intuitivo. Es energía pura. Su elección y preferencias varía por épocas pues está muy en relación con lo anímico. El negro tuvo en mí mucha importancia en un periodo. En la actualidad el naranja con todas sus variantes es el color más constante y reiterativo en mis obras. Es un color intenso pero alegre y vital, sin las connotaciones dramáticas del rojo pero con su misma fuerza y potencia expresiva. Se utiliza muchísimo en señalética pública por su gran visibilidad.

- ¿Su inspiración viene sola o sale a buscarla ?

-Ya es un clásico la frase de Picasso: "Yo no creo en la inspiración, pero si existe, cuando llegue que me encuentre trabajando".

- ¿Estar tan alto produce vértigo?

-No creo ser ni estar muy alto. Mido uno ochenta. No me quejo. Es una altura que no está mal, pero hoy día, ante lo bien desarrolladas que están las nuevas generaciones, no deja de ser una estatura normal.

- ¿Hoy es un hombre rico?

-En absoluto. No fui, ni soy ni seré nunca una persona que se deslumbre ante el dinero. La pobreza es terrible y dolorosa, pero la excesiva acumulación de bienes materiales para mí sería un incordio y un problema insoportable. Nunca estuvo en mis objetivos tener más que lo esencial para vivir.

- Su obra es extensísima. ¿De qué periodo se siente más satisfecho?

-Todas las etapas de mi obra tuvieron su razón de ser. En todas veo aspectos buenos y otros mejorables. Pero todos los periodos fueron realizados con sinceridad y entrega y cada uno es fruto y consecuencia de los anteriores. En ese sentido siempre se ambiciona hacer las cosas mejor y con cada obra plantearse un reto nuevo. Actualmente creo estar en un buen momento de madurez. Por tanto creo que mis mejores obras se están desarrollando en el presente.

- Un brindis por Gijón en Begoña. ¿Con qué llenara su copa?

-Brindo por Gijón, por sus gentes y por sus visitantes, con los mejores deseos de salud y prosperidad para todos. Felices fiestas y feliz verano.

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