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Los médicos piden que la formación en primeros auxilios sea obligatoria por ley

"La gente no sabe identificar una parada cardiaca ni realizar maniobras básicas de reanimación; muchos países nos llevan ventaja", lamentan

Varios policías socorren a un gijonés que sufrió un ictus el pasado noviembre en Álvarez Garaya. ÁNGEL GONZÁLEZ

Meses antes de que el pequeño gijonés de tres años Thiago Guamán muriese atragantado con una uva la Sociedad Española de Medicina de Urgencia y Emergencias (Semes) había propuesto a los ministerios de Educación, Interior y Sanidad elaborar las "reformas necesarias para aumentar de forma notable el número de ciudadanos con conocimientos básicos en primeros auxilios". El trágico suceso de este inicio de año -la muerte de Thiago Leonel Guamán, de tres años, atragantado con una uva- no ha hecho más que confirmar sus teorías y, ahora, los médicos reivindican la necesidad de que los primeros auxilios formen parte del temario curricular en los colegios y de las actividades diarias de asociaciones vecinales y centros culturales. "Sucesos como el de este mes en Gijón deben servirnos, al menos, para tomar conciencia de que un accidente puede pasarle a cualquier y en cualquier momento. Y los que trabajamos en esto sabemos que la inmensa mayoría de la gente fuera de la rama sanitaria no tienen ni idea de cómo actuar ante un atragantamiento o una parada cardiaca", resume Marta Nonide, doctora de la UVI móvil en Gijón.

Esta falta de formación general acaba por agravar buena parte de las urgencias. "Hay que recordar que en caso de parada cardiorrespiratoria los primeros minutos son fundamentales, porque al cerebro del afectado le está faltando el oxígeno y las secuelas son graves de forma casi inmediata. En la mayoría de casos, a los testigos les puede el miedo y la emoción porque nunca nadie les ha explicado qué deben hacer", reconoce la médico de Urgencias en el Hospital de Cabueñes. "Por eso es habitual que quieran irse directos al hospital, que es lo que pasó con el niño del Natahoyo y que, por otra parte, es una actitud perfectamente lógica y razonable. Pero debemos concienciar a la gente de que eso no suele ser lo adecuado. Si una persona entra en parada, lo importante es actuar de inmediato sin desplazar al afectado", añade.

Según Rodríguez, si la propuesta de la Semes sale adelante se eliminarán, en parte, esos primeros sentimientos de miedo. "Es como aprender a conducir. Al principio todo parece muy complicado, pero los pasos a seguir acaban por volverse mecánicos", explica, aunque advierte que esta falta de formación no se solucionará "hasta que se apueste por un programa institucional y generalizado en todo el país". Dentro de este programa la médico considera que se deberían incluir a bomberos, policías y guardias civiles. "Al fin y al cabo en muchos casos ellos llegan primero que la ambulancia y es recomendable que sepan lo que tienen y no tienen que hacer", justifica.

Semes calcula que en España se producen en torno a 30.000 paradas cardiacas súbitas al año (cerca de 100 al día), que casi el 80% de los casos tienen lugar en la vía pública (donde solo sobreviven el 5% de los afectados) y en los hogares. El presidente de la delegación asturiana de la sociedad, José Manuel Piedra, explica que, pese a que cada vez son más los médicos y enfermeros que organizan por su cuenta talleres informativos, la verdadera respuesta debe ser política. "No vamos a solucionar nada si desde los ministerios no se interviene. De momento, no tenemos constancia de que se haya puesto ningún programa estatal en marcha y vamos con mucho retraso respecto a, por ejemplo, los países nórdicos. Allí es impensable que un bombero o un policía ejerza sin tener formación en primeros auxilios. Aquí cada vez más profesionales piden información por su cuenta, pero no es obligatorio", comenta.

Roberto Álvarez, pediatra de Urgencias en Cabueñes y miembro de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP), aplaudió también la iniciativa. "Estamos totalmente de acuerdo con la propuesta de Semes y queremos confirmar nuestro apoyo desde la sociedad. Deberíamos estar presentes en esa posible reforma porque los niños que tienen alguna urgencia médica despiertan siempre mucha alarma, y en muchos casos los que las presencian se bloquean porque no quieren cometer ningún error y volverse responsables. Si se decide hacer algo al respecto, nosotros queremos formar parte", explica. "Además creo que todos deberíamos ponernos de acuerdo y establecer unas pautas generales sobre cómo actuar ante estos casos y difundirlas a todo el mundo. Creo que, en realidad, cualquiera está capacitado para realizar las maniobras más básicas. El problema es que no se conocen", añade.

Nonide, por su parte, ejemplifica algunos casos que ponen de manifiesto esta falta de nociones sanitarias. "Por lo que yo he visto es muy difícil que los alertados identifiquen una situación de parada. Yo creo que menos del 10% de las personas que llaman a Emergencias por un caso así saben cómo actuar, con el riesgo que eso supone para el paciente. Les damos instrucciones telefónicas pero muchas veces no se atreven a ejecutarlas por si se equivocan", explica. "La primera pregunta que hacemos siempre ante casos de desmayos es preguntar si el paciente respira. Ahí empiezan los problemas. Muchos no saben identificar el llamado 'gasping', que es cuando el afectado da bocanadas de aire porque su corazón se está parando. La mayoría de las personas nos dicen que sí, que el paciente respira, cuando en realidad se está muriendo. Esta falta de formación debe solucionarse desde arriba, por decreto", sentencia.

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