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Mil familias ayudan a repoblar un bosque en Gijón

"Es importante que los niños estén concienciados", valoran en Gijón los voluntarios que ayudan a repoblar con robles autóctonos la Viesca La Olla

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Plantación Carbayera Monte Deva (reforestación)

La carbayera de la Viesca La Olla, una finca degradada de Monte Deva (Gijón) y antiguo bosque de eucaliptos, alberga desde ayer un millar más de robles. La campaña municipal, iniciada esta Navidad en el Jardín Botánico, animó a cientos de familias a plantar con sus hijos uno de estos árboles autóctonos para ayudar a replantar la zona. El año pasado se instalaron los primeros ochocientos ejemplares, que demostraron ayer crecer a buen ritmo. "Es importante que las nuevas generaciones estén concienciadas sobre la importancia de su zona rural", aseguró el edil Jesús Salvador.

Aunque el avilesino Álvaro García-Morán, a sus 4 años, se había encargado de plantar por su cuenta el brote de roble en un pequeño tiesto, ayer permitió que su padre Javier cavase el hoyo en una de las laderas de la finca. A pocos metros adecuó su árbol Carla García, de 5 años, junto a su hermana pequeña Alba (de apenas año y medio) y su madre, Carmen Antuña. El padre, Juan García, también se encargó de las labores manuales. Fue una estampa que se repitió por todo el Monte Deva: los más pequeños dando órdenes y los padres, suspirando, obedeciendo con la pala a hombros.

Desde Oviedo se vino el matrimonio Miguel Espina y Laura Peón con su pequeña Claudia, de 5 años. Su carbayo, comparado con el de la mayoría de familias, tenía mucho mejor aspecto (era de los pocos que ya lucía hojas y superaba el medio metro de altura) y sirvió para confirmar una antigua sospecha de la pareja. "Tenemos una esquina del piso en el que las plantas crecen como por arte de magia. Si lo acierto a saber nos lo quedamos unos meses más y lo planto por mi cuenta", bromeó la mujer. En general, los robles que crecieron en viviendas particulares se conservaron mejor que los de las familias que los dejaron crecer libres en el Botánico.

El problema de muchos padres antes de regresar a casa fue convencer a los pequeños de que dentro de un par de años iban a saber reconocer su roble entre tanta arboleda. Lucía Guardiola, de segundo de Primaria, escuchó con atención a su padre, que había elaborado una especie de mapa del tesoro mental usando como referencias árboles llamativos. Se quedó más resignada que convencida, pero reconoció que no podía quedárselo porque su gato ataca con frecuencia las plantas del jardín. Fue una lástima que no llegasen a conocer al gijonés Xandru Armesto, que encontró su propia solución: guardó las coordinadas exactas de su plantación con la ubicación del GPS de su móvil. Así su hija Llara, que de momento sólo tiene seis meses, podrá volver siempre que quiera sin temor a perderse.

En total, en la Viesca La Olla crecen ahora casi dos mil robles. La alta participación de ayer obligó a activar un amplio despliegue de medios: 20 voluntarios de Protección Civil, 12 de Arco Medioambiental y 14 organizadores ayudaron a las familias a encontrar un hoyo libre. Deambularon también por la zona dos actores disfrazados del Hombre del Saco y del señor de los bosques, haciendo las delicias de los más pequeños. Para los padres se adecuó una zona de espicha. "Actividades como esta sirven como una alternativa de ocio y una forma de concienciación medioambiental para los niños al mismo tiempo", sentenció Salvador.

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